Bar Nostalgia [ Documental ]

Sinopsis
Bar Nostalgia es una pintura al óleo sobre tela de 14 metros de largo por 75 centímetros de alto. La temática es la noche de Valparaíso, sus bares, especialmente los bares de marinos a punto de desaparecer, o ya desaparecidos.
El film es una crónica de viaje sobre el reflejo de la memoria de un pintor, del pintor Gonzalo Ilabaca, que registra todo el proceso de realización de esta pintura desde el momento de comprar los palos hasta su posterior ubicación definitiva en el hotel. Por el carácter público que tendrá la obra, por las dimensiones de la pintura misma y la categoría de donde será expuesta, este documento cobra un valor en si mismo y en el tiempo. Sin embargo, en este documental la ejecución de la pintura, el cuadro en si mismo, no es más que un pretexto, un esqueleto para pasar a través de los comentarios, a través de la memoria del pintor, más allá de la tela y de la técnica, a lo que hay detrás de todo cuadro, es decir, todas las vivencias, experiencias, confesiones y recuerdos que han permitido llegar a ella. Así, los viajes, personajes del cuadro, bares que aparecen en él, las cosas imaginadas y los temas de siempre como el amor, la pareja, la soledad, la belleza, las bodas mágicas, los hijos, la amistad, la fama y el olvido, son en realidad las verdaderas pinceladas del cuadro, pinceladas dirigidas mas que nada a atrapar los tres tipos de nostalgia que me interesan, la nostalgia del pasado, la nostalgia del futuro y la nostalgia de lo que nunca pasará.
Tratamiento
La idea poética que debería convertirse en hilo conductor del documental es transformar el proyecto de un pintor que pinta un cuadro en una crónica de viaje al modo de un palimpsesto por su memoria.
¿Cuál es la razón de todo esto?
Este es un documental de observación del proceso de creación de un cuadro, que al modo de una frontera nos lleva hacia dos mundos simultáneos que guarda el pintor, uno interior evocado y el exterior observado. Se trabaja con la idea de viaje como un ritual. Este documental es hacer ceremonia de un ritual. Por la memoria del pintor, cuyos fantasmas son los personajes del cuadro, se evoca la nostalgia por revelar la poesía que habita en la vida de los bares.
La cámara actúa ante lo observado como un vehículo o medio confesor. El guión se estructura como una larga confesión que dura la ejecución del cuadro. Estamos ante el registro de una ceremonia. El pintor se confiesa. Sin embargo es necesario dotar de un concepto a esta ceremonia: “El cuadro es una frontera de este viaje”. Así, no estamos por tanto ante el desarrollo de un guión previo para abordar el rodaje, más aún, este documental no precisa de un guión (en el sentido convencional del concepto), sino que se estructura a partir de dos lecturas, cada una con su propia cartografía, como mapas que nos permiten un “sistema de aproximación a los temas” :
Cartografía Narrativa. En Bar Nostalgia la cámara observa la creación de un cuadro de 14 metros de largo cuya temática es la noche de Valparaíso, sus bares, especialmente los bares de marinos a punto de desaparecer, o ya desaparecidos.
El punto de partida es por lo tanto simple, y aun cuando estamos ante el proceso íntimo y solitario de la creación de una obra, ante un acto sagrado, la narración puede convertirse en un relato intranscendente, fijado por las limitaciones de un tiempo y un espacio objetivo. Pero sucede que ese posible límite es ampliamente superado por la conciencia misma del personaje narrado - narrador, el pintor, quien trata de encontrar su salvación en su memoria, que está reflejada además en los cuadros colgados en su taller, cuadros de otros días ya pasados y por venir. La consecuencia inmediata de esta doble perspectiva es el doble nivel en que se estructura la narración. La narración documental queda determinada por una estructura dinámica que funciona mediante un montaje. Pero aquí el montaje responde al movimiento impuesto por la conciencia del personaje. Se trata de un desplazamiento estructural interno, que va entrelazando los dos planos del relato: el “plano observado”, equivalente a todo lo que guarda relación con la situación básica del pintor en su taller; y el “plano evocado”, representado por la función proustiana de su memoria. Este carácter cinético que adquiere la imagen hace desplazar el foco de la narración por las diferentes partes del collage (la pintura y sus personajes).
El relato básico se abre con la presencia de un narrador omnisciente que se dispone a contar lo sucedido previamente. Paulatinamente el narrador básico, el pintor, evoca en el presente, en su taller mientras pinta el cuadro, su historia ocurrida en el pasado. Pero los añadidos del collage cambian en diferentes ocasiones esta perspectiva cuando aparecen los personajes del cuadro evocados por el pintor como narrador equisciente. El tiempo de los diferentes episodios, o secuencias, no es el mismo; en los recuerdos, sueños y conciencia de algunos personajes del cuadro. Esta cronología, al quedar fusionada en una sola unidad, sobrepasa los límites temporales del relato-eje (el acto de pintar el cuadro) , pero queda enmarcada por él.
El punto de vista del narrador básico se adapta perfectamente a esta visión, combinando diferentes modalidades: narración omnisciente, narración objetiva, descripción omnisciente al servicio de una presentación más completa de la psiquis del o los personajes, narración equisciente, monólogo interior directo, monólogo interior indirecto, y soliloquio, prevaleciendo el tono del narrador básico, cuyo discurso filtra el de los otros personajes del cuadro. Es indagando en su memoria, en su conciencia, al modo de lo que Humphrey denominó corriente de la conciencia, que este documental nos muestra la tarea del pintor y nos recuerda ese célebre precepto martiano que guarda todo “obrar”: “No hay descanso hasta que toda tarea está cumplida, y el mundo puro hallado, y el lienzo en su marco”.
Cartografía Audiovisual. Estamos ante un concepto que funciona mediante un montaje, cuya dramaturgia cinematográfica esta estructurada en la doble condición del cuadro pintado. El cuadro es lo observado y es a la vez la membrana que nos permite ir a los lugares, personaje, temas, etc., que están trás el cuadro, el plano evocado. Es la puerta que permite ir a lo evocado y volver al taller del pintor, al trabajo de creación, al plano observado. ¿Más, no es posible pensar que el taller del pintor es lo evocado de los personajes al otro lado del cuadro?
Este documental se construye sobre un concepto que establece que “el cuadro es una frontera de este viaje”, al modo de un juego de cajas chinas.
El desarrollo del documental se estructura en 7 temas que son los paneles que conforman el cuadro. Cada panel tiene un título y un tema, aun cuando estos títulos no necesariamente se insertarán como intertítulos:
1º Los tripulantes ya no volverán = Tema: El viaje
2º Perro Cabaret = Tema: La amistad
3º No way Jack = Tema: La nostalgia
4º Música = Tema: El arte
5º Paloma & Bid Sad Jack = Tema: Los bares y sus personajes
6º Flamingo Rose = Tema: El amor
7º La nocha de Playa Ancha = Tema: La familia
El film será construido con una variedad materiales visuales.
- El trabajo de Gonzalo Ilabaca, especialmente pinturas y dibujos.
- Escritos de Ilabaca
( artículos, manifiestos, libros y otras publicaciones)
- Imágenes de archivo
( Fotografías, periódicos, documentales, films personales del pintor, entrevistas en medios de comunicación )
- Imágenes grabadas del trabajo en el taller
- Imágenes de actualidad de los distintos lugares pintados
- Entrevistas con contemporáneos, amigos y escritores.
La cámara funcionará observando, y utilizará los elementos del cuadro para articular las imágenes hacia los materiales visuales descritos, desde las diferentes modalidades del narrador, que es el pintor. Algunos personajes del cuadro o de las fotos, o de las evocaciones del pintor, se presentarán a través de su voz en off, como un soliloquio, pero es prematuro señalar de antemano como ocurrirá. Lo que se entiende por entrevista tenderá a presentarse como conversaciones con el pintor o quizás como confesiones personales.
La música se insertará a partir de la propia música de los lugares filmados y especialmente la que se escucha en el taller de trabajo.
Punto de VistaHace unos años atrás, visite una exposición del pintor Gonzalo Ilabaca. Se llamaba De las Cantinas de Real 14 a las Flores del Lago Atitlán sobre su viaje a México y Guatemala. Estaba ante las imágenes de un viaje. Era su cuarto viaje pictórico. Ilabaca es un pintor viajero, viajero en la tradición de Blaise Cendrars o Jean Truffaut. Durante un año recorrió pueblos pintando cantinas mexicanas equilibradas con retratos de hermosas campesinas guatemaltecas. Este conjunto de cuadros es un fresco de los caracteres verdaderos e imaginarios que giran en torno al ojo del pintor.
El pintor es el guardián de la belleza, y en busca de ella, se aventura más allá del peligro. ¿Pero porqué el pintor ha de recorrer lugares en la añoranza conocer hombres y mujeres que nunca he amado, buscando un paraíso, quizá al otro lado del mar? Para el connotado pintor peruano José Tola el viaje es perderse. “Significa abandonar lo conocido y perderse en lo desconocido, es como descubrir una puerta hacia un universo nuevo. Es decir, desentrañar una serie de cosas que construyen una realidad que no es la que estabas viviendo un segundo antes de cruzar esa puerta. Ir a la luna o bajarse de la cama es un viaje. En resumen, viajar es perderse en la vida” . Perderse, para crear solo, completamente solo la historia de su embriaguez por la belleza.
Un pintor puede viajar por un jardín, por una ciudad, por países y continentes, también por mundos imaginarios, por el cuerpo de una mujer o viajar al fondo de la noche sin salir jamás de su habitación. Eso es cierto. Y aun cuando ese el viaje no presente desplazamiento, y sea solo el espiritual, como el simbolizado en el poeta portugués Fernando Pessoa, quién escribió todos sus poemas sin haberse movido nunca de Lisboa, sin haber dejado nunca su oficina de contador en la cuál escribió: “Quién ha cruzado todos los mares ha cruzado tan sólo la monotonía de sí mismo. Ya he cruzado más mares que todos. Ya he visto más montañas que las que hay en la tierra. He pasado ya por ciudades más que existentes, y los grandes ríos del mundo han fluído absolutos, bajo mis ojos contemplativos. Sí viajase, encontraría la copia débil de lo que ya había visto sin viajar” , hay algo en toda aventura de viaje que no puede faltar.
Es necesario cruzar una frontera para que haya viaje.
Hay fronteras imposibles, como el Río Grande, que en realidad “es un arroyo que se seca con frecuencia y que casi siempre es un criadero de mosquitos; a este lado queda la ciudad Juárez y al otro, el Paso de Texas. Los mexicanos de Juárez miran con grandes ojos la ribera del frente; allí están el trabajo y la esperanza. Algunos arriesgarán el pellejo y cruzarán en furgones clandestinos, otros morirán bajo las balas de los Rangers. Es la vieja historia, la tierra prometida queda en el valle que sigue” . Existen lugares intangibles, con fronteras ocultas para muchos. Como aquel que se enamora vertiginosamente de una mujer que no conoce y la sigue por calles estrechas y bares repletos de música. Más allá del peligro. Al movimiento de marchar se opone la inercia de quedarnos, al anhelo de lo imprevisto, la seguridad de lo sabido, a lo salvaje, lo doméstico. Cuando un hombre piensa en partir, la sociedad lo incita a detenerse, a quedarse. El hombre desea el cambio, la metamorfosis, pero la ciudad desea el orden, la permanencia.
Veo esta película al modo de un palimpsesto de la memoria de un pintor inserto en la tradición pictórica de siempre, del caballete, que pinta los bares, su ciudad, su mujer o las hijas que tiene, el paisaje que ve, las calles que recorre, o lo que pasa día a día en su vida, y que busca justamente hacer esos días un poco más trascendentales en su vida.
El mayor enemigo del hombre es el demonio de lo cotidiano que deja caer sin dolor, sin ruido, una fina capa de polvo que hace desaparecer imperceptiblemente la mujer que amamos, los hijos que anhelamos, hasta el olor de las flores y la luz de la mañana, y nos sumerge en el olvido. El viaje tiene el mérito poético de devolvernos el encanto original de las cosas que hemos perdido donde el acto más trivial cobra sentido, se reviste de riesgo y se convierte en una aventura.
Mi intento es recoger desde la imagen pictórica, el anhelo paradójico del viaje, ya que aun cuando el primer deseo consumado de todo viaje es partir, solo cobra sentido en lo que Rilke nos descubre escuchando su propia voz a través de una generación de hidalgos caballeros que parten a las cruzadas. Ellos, los guerreros peregrinos, atraviesan ciénagas, pasan hambre y frío. ¿Y para qué? ¿Para qué recorren entre tinieblas el mismo espacio que ganan durante el día, bajo un ardiente sol extranjero?
Una noche un caballero francés ha besado una rosa diminuta. Otro hidalgo caballero alemán lo ha visto y no logra conciliar el sueño, y piensa, yo no tengo una rosa, una sola. Luego mira al francés y lo interroga:"¿Dejasteis en vuestra patria una novia, señor hidalgo?, dime por Satanás, ¿Con qué fin cabalgáis por esta tierra envenenada, en contra de los perros turcos?". El caballero galo sonríe, y le responde: "Para volver."
Se viaja para volver.
¿Pero cómo vuelve el pintor? Leí otra historia del caminante francés Jean Truffaut que recorría el mundo a pié, acerca de un hombre ciego que volvía cada tarde el camino de regreso a casa y jamás equivocaba el camino, guiado por un rastro de perfumes de jardín en jardín . Quizá nosotros extraviados en la lejana Estambul volveríamos a la patria guiados por la lengua que nunca olvidamos. Volver puede durar un instante o años como le ha pasado a Ilabaca y su familia, que desde el primer viaje pasan a llamarse Los Duncan, contra un mundo grosero y hostil. Él regresa con cuadros bajo el brazo, como Saint-Exupéry que siempre se bajaba de su avión con un libro suyo en la mano, y nos dice, “se debe amar el lugar que se pinta ese es el regalo que el pintor trae de regreso” . Y su tela es la frontera de sus viajes, en un tránsito entre el recuerdo que no desaparece y la nostalgia, que es el perfume de una flor y su imagen desapareciendo.
Bar Nostalgia, es su sexto viaje, es el viaje por su propia memoria, por los amores al otro lado de sus fronteras, por la nostalgia de cosas pasadas, futuras y aquellas que nunca van a ocurrir, aquellas más profundas, más misteriosas que los recuerdos y que solo adentro de un guardián de la belleza se podrán encontrar.
Creo firmemente que esta historia permite rozar temas interesantes y universales para la memoria colectiva de un país, como el anhelo de otra vida en esta vida misma, la búsqueda del paraíso, que finalmente es el amor por un sueño inexistente, y que guarda el secreto, de porque se viaja, porque se ama y porque se vive entre la fama y el olvido.
Ficha Técnica
Título original: BAR NOSTALGIA
Director & Productor : Claudio Leiva
País de origen: Chile
Año de Producción: 2007
Género: Documental
Lengua original: Español
Duración : 90 min
Formato Original: DVCAM
Formato de Exhibición: Betacam Digital
Sonido: Dolby 5.1
Compañía Productora: Cornucopia Films
Être et avoir / Entrevista con Nicolás Philibert

En ÊTRE ET AVOIR Nicolas Philibert nos habla de la escuela. Pero no de clases ruidosas e interminables filas de bancos, ni tampoco de maestros que caminan presurosos de un salón a otro. Tras la aventura teatral de un grupo de pensionados en una clínica psiquiátrica (La moindre des choses) y la de un grupo de alumnos de una escuela de teatro (Qui sait?), el director francés prosigue su investigación documental deteniendo esta vez su cámara en la escuela de un pequeño pueblo de la región de Auverne. Una escuela inusitada, con una clase única en la que el maestro Georges López tiene juntos a los pequeños alumnos del jardín de infancia con los del quinto curso de primaria. Hijo de inmigrantes españoles, López lleva 35 años como profesor, 20 de ellos transcurridos en esa pequeña escuela enseñando a leer y escribir, a hacer cuentas, pero sobre todo a crecer.
¿Se parece esta escuela a la que usted conoció de pequeño?
NP: No, en absoluto. Siempre viví en la ciudad y tengo pésimos recuerdos del colegio. Era infeliz, estaba siempre ansioso y no lograba adaptarme al régimen escolar, tanto que mis padres me cambiaban de escuela todos los años. Gracias a esta película he conseguido reconciliarme con la escuela.
¿Puede volver de nuevo sobre la génesis del proyecto?
NP: La película se inscribe en la consecuencia lógicade mis películas anteriores en el sentido donde, de una película, me interesó por la cuestión de cómo vivir juntos y cómo construir juntos. La escuela, es el primer lugar de la socialización. El lugar donde el niño descubre que para crecer, vivir juntos, vivir en la sociedad, es necesario doblarse a normas comunes, es necesario compartir cosas con seres que son diferentes. Estas cuestiones me interesan desde hace años.
Más concretamente, tenía a la vez deseo de hacer una película en el mundo rural y luego la idea del aprendizaje de esta forma, es algo que me interesaba desde hace tiempo, en particular, el aprendizaje de la lectura. Es a menudo muy bonito oír niños aprender a leer: cómo tropiezan con las palabras, cómo poco a poco descubren el sentido de las palabras asociando vocales entre ellas, luego sílabas entre
ellas...
Los preparativos para encontrar la clase fueron largos --5 meses--. ¿Era pues una etapa muy importante del proyecto...?
NP: Sí, porque era necesario reunir algunos factores prácticos. Para los niños, un abanico de edad más amplio posible, una clase luminosa no para verse obligada a encenderse... Era necesario encontrar una escuela donde podría trabajar serenamente, dónde no obstruíamos la vida de la clase, donde no cambiaría demasiado el comportamiento de los unos y de los otros. Inevitablemente, el hecho de colocar una cámara en alguna parte va a modificar un poco el comportamiento pero después es una cuestión de matices. Allí, he sentido que al mismo tiempo este maestro podría pasar en el transcurso de la película un bonito personaje, un personaje de cine porque es sobre todo una bonita persona, y al mismo tiempo, yo sentí que eso no molestaría demasiado la vida de la clase.
Ha conseguido ilustrar momentos muy particulares entre alumnos y maestro, ¿estaba todo preparado?
NP: Para realizar una película de este tipo, en la que los protagonistas son niños, es necesario que te acepten, que te integres con todo el equipo y la cámara. Conseguí rodar desde el primer día, pero primero tuve que conseguir que se restara importancia al equipo cinematográfico. Aunque hay que decir que en una película como esta, nunca sabes lo que va a suceder. Las lágrimas de Nathalie durante su reunión con el maestro antes de terminar el curso, o las de Olivier mientras habla de la enfermedad de su padre no estaban programadas; yo mismo me pregunté durante el montaje si debía cortar o no esas escenas. Pero hablar de una escuela de ese tipo implica relatar también la vida íntima de sus protagonistas”.
¿Para reducir la logística del rodaje, es a que pensaron volver con una cámara numérica?
NP: No, en absoluto. Me gusta la película, me gusta el grano, me gusta la profundidad de campo, me gustan los orígenes. Me gusta el hecho de trabajar en equipo. Un pequeño equipo por supuesto... Un equipo, es una manera de compartir lo que se hace con otros que, como ellos, durante semanas estan concentrados sobre el mismo proyecto y les llevan a avanzar. Un equipo de tres o cuatro, como es el caso sobre mis películas, permite a cada uno asumir varias funciones. Los técnicos deben dar lo mejor de ellos mismos. Sobre todo teniendo en cuenta que se trata, en una película como esta, de estar extremadamente atento a todo lo que pasa a lo largo del día.
Para poder recoger esos pequeños momentos, esos pequeños “riens”, esos pequeños acontecimientos, eso supone una gran concentración. Eso supone nunca de aflojar su atención.
¿Desde el principio, tenían la idea de dedicarse a estos pequeños momentos más bien que a la vida general de la clase?
NP: Creo que se ve la vida de la clase en general, así como el clima de la clase a través de todas estas pequeñas cosas. Una clase está constituida por muchos pequeños elementos, solo muestro algunos. Por
supuesto, pasa todo el tiempo. Falto mucho. No se trata de rodarlo todo, muy lejos de allí. Se trata de elegir y retener algunos de sus millares de acontecimientos que tejen un día de escuela para darles un valor emblemático dentro de una construcción, de una narración, de una historia que tiene un principio, un medio, un final como en las películas de ficción.
Ciertamente no estamos del lado de lo espectacular con esta película, pero no es menos cierto que estos acontecimientos micros que podrían parecer banales, como una raya sobre el papel, no lo son para los que los viven. Si les digo que rodé un pequeño niño que le prestó su goma al vecino eso parece ridículo. Ahora bien, tengo la convicción que eso puede serlo o el pasar a ser. Y en este caso, esa escena donde a Alizée, que tiene tres años, su vecino le tira su goma, es un fuerte momento porque repentinamente, con ese pequeño hurto, es como si el mundo se aplastaba...
En la película, algunos niños resultan más que otros. ¿Eso refleja la realidad de la clase? ¿O al contrario, tienen pretender limitar el número de personajes?
NP: En primer lugar, no hay una voluntad de crear algunos niños como estrellas. Al principio, cuando llegué, ni siquiera observé a Jojo por ejemplo. No elegí la clase diciéndome Jojo voy a ser la estrella de la película. No funciono en absoluto así. Tengo menos niños que otros, porque la cámara los molestaba. Se intimidaba a algunos niños, pues entonces yo no quise insistir. Otros eran más espontáneos, menos
molestos. Era más fácil rodarlos.
Después, en el montaje, hay el deseo de contar una historia con múltiples facetas. Me baso tan en momentos de “cocasserie” que vienen a menudo muy pequeños, de Jojo, de Johann que dice sistemáticamente "copains" en vez de "amis", luego, momentos en que se está del lado
de la fragilidad de la infancia o incluso una forma de gravedad con Olivar o Nathalie. No se está todavía en el mismo registro afortunadamente. Si hubiera construido la película sobre las buenas palabras, las palabras de infancia de Jojo y de los pequeños, eso sería un poco corto. La película habría permanecido en la superficie...
Además de los alumnos, hay también este profesor que adquiere cada vez más importancia a medida que el relato progrese...
NP: El maestro es un poco el centro de gravedad de la película. Muchas cosas que rodé pasan por él, es un poco la placa giratoria. Habría podido rodar diferentemente: habría podido dejarlo fuera de los acontecimientos del principio al final, habría podido mostrarlo mucho menos, a
menudo, lo oigo solamente fuera de la cámara, yo habría podido mostrar mucho menos secuencias de aprendizaje y mucho más recreaciones. Todo es posible al principio. Al mismo tiempo, con él allí
está este deseo de mostrar la transmisión, esta relación maestro – alumno con este hombre que es un acompañante como se dice en montaña, un acompañante de media montaña: aquél que muestra el camino por dónde pasar. Lo veo un poco como eso, a la vez un profesor que está allí para dar de la instrucción a los niños y un poco más que eso. Les ayuda a crecer, a abrirse, a descubrir el mundo. Es un poco como un guía.
Otra idea fuerte que se encuentra en la película, es el paso del tiempo, el ciclo de la vida: el regreso de las clases, el final del año escolar, la jubilación de profesor, la muerte de su padre... ¿Es un tema que deseaban abordar?
NP: Absolutamente. Es esta idea de inscribir en la película el ciclo de la vida. A pequeña escala, son las temporadas que enmarañan a través de estos paisajes. La naturaleza al principio de la película es muy severa, el clima es duro, el invierno es largo, hay la nieve, el viento y luego, poco a poco, la
naturaleza va a abrirse. Será más acogedora, más alegre. Hasta el punto que hacia el final, se hace la clase afuera. En junio, cuando hay belleza, se sacan las mesas, las sillas...
Más allá, es esta idea que aprender a crecer, es aprender a dejar cosas detrás sí, aprender a separarse. Es algo que está muy presente en la película. Entre los planes de transporte escolar, los niños quienes se dejan, las madres que cierran secamente la puerta. Es la separación. La primera escena de escuela, los pequeños aprenden a escribir madre. Esta madre, se la dejó la mañana.
Por otra parte al final, se vive de nuevo esta escena con los nuevos alumnos...
NP: Totalmente, hay algo que vuelve de nuevo... Al principio, es la madre y al final de la película también. Olivar que menciona la enfermedad de su padre, los grandes que van a ir al colegio después de tanto años pasados en esta clase, que van a ir un poco hacia el desconocido, el maestro mismo que va a jubilarse, el final, las vacaciones, el corte del verano. Este tema de la separación corta todo a lo largo de la película. El tema de la película va más allá de la única clase, de la escuela rural: es aprender a crecer, aprender a dejar detrás, a aprender a aprender...
Y es de allí que viene la emoción del profesor al final de la película...
NP: Sí, porque es el final del año escolar pero es también la salida de los grandes para el colegio, a quienes tuvo desde la edad de tres años, que conoce bien... Y este puede ser también el final de la película, el último día de rodaje. Vivimos y compartimos una forma de aventura juntas. Pasamos diez semanas en esta clase, estamos bien y hablamos mucho. Era caluroso, y todo eso permanece en los espíritus...
¿Mostraron la película a los niños y al profesor?
NP: Por supuesto. Los niños, los padres, el profesor, la gente del pueblo fueron todos ellos los primeros en ver la película. La acogieron muy bien, pero es difícil verse al principio. Por otra parte, las primeras observaciones de los niños alrededor de la película se referían siempre a los otros.
Nadie hablaba de sí. Espontáneamente, los niños hablan de los otros... Y luego la película se presentó en Cannes, e invitamos a los niños y al maestro, para la entrada. Era un gran momento de emoción. El día siguiente, fué aún más bonito: como hacía muy calor, llevamos a los niños al mar, y para la mitad de ellos nunca habían visto el océano. Para la mayoría de ellos, eso sigue siendo el más bonito recuerdo...
¿La buena recepción reservada a la película por la prensa, es felicidad para ustedes?
NP: Por supuesto, porque la recepción es muy calurosa. Me reconforta sobre la idea que se puede hacer el cine a partir de pequeñas cosas, al parecer banales, que no están del lado del cine más espectacular, y que se puede afectar a la gente a partir de estos pequeños “riens” de la vida.
Fuente: AllóCine - Boris Bastide & Cineuropa / Composición & Trad: MinoTHAURO
No hay que creer en el origen / Una charla informal con Harun Farocki

Lo que sigue no es estrictamente hablando, un reportaje. Por el contrario, es la transcripción de una charla informal que tuvimos con Harun Farocki en ocasión de su reciente visita a Buenos Aires. Intentamos, en esa oportunidad, ponerlo al tanto de los desarrollos conceptuales que hemos venido hilvanando en nuestro seminario para tratar de obtener una actualización, una suerte de puesta al día del pensamiento de Farocki, al menos en los temas en que hemos enfocado nuestro análisis.
ENTREVISTADOR: Sabemos que llega a Buenos Aires luego de participar en Canadá en una serie de charlas sobre la actual Guerra del Golfo donde su intervención tuvo que ver con algunas reflexiones acerca de las nuevas bombas que incluyen una cámara de vídeo para trasmitir imágenes de los objetivos a destruir. De algún modo "Imágenes del Mundo y Epitafios de Guerra" adelanta, con sus observaciones acerca de las tecnologías de observación, la primera Guerra del Golfo, tal vez ésta segunda Guerra, ¿adelanta "Imágenes del Mundo... 2" ?
HF: Desde hace dos años junto material sobre armas inteligentes como las que se usaron ya en la primera guerra del Golfo. Cuando comencé era un tema muy marginal, pero después del once de setiembre cobró actualidad. De la investigación resultaron dos trabajos breves, que con un sistema de doble proyección se muestran generalmente en "espacios de arte". Se trata de "Eye Machine I y II" . Actualmente estoy buscando fondos para el número tres. En Alemania hice un trabajo más largo para la televisión con un título foucaultiano: "Reconocer y Perseguir". Me dediqué mucho tiempo a este tema y no creo que haga nada sobre la guerra actual del Golfo. Pero es interesante señalar que en aquel momento se hablaba de armas "inteligentes" mientras" que ahora se habla de armas de "precisión". Investigaciones demostraron que no se utilizaron jamás armas inteligentes. Hablar de "armas inteligentes" significa que las armas encuentran su propio objetivo a partir de un procesamiento autónomo de las imágenes. Esto nunca ha existido. El complejo industrial -militar publicitó este termino durante la anterior guerra del Golfo aparentando algo que no existía pero que se pretendía fabricar después. El efecto sugestivo del la guerra del Golfo era mostrar las imágenes tomadas desde las ojivas de los misiles acercándose a sus objetivos. El ojo de la cámara crea una idea de subjetividad y donde hay un sujeto también hay inteligencia.
Se ha dicho que la guerra era un videogame. En estos juegos también se intenta mostrar cosas desde una perspectiva que en la vida real no existe: desde el pie de un hombre sobre patines, desde una bala moviéndose hacia el objetivo etc.; hablando en términos filosóficos se trata aquí de una introspección.
No sé porque hoy se habla de armas de precisión y ya no de armas inteligentes, pero la estrategia publicitaria de esta guerra es muy diferente a la anterior. Murieron muchos civiles, sin embargo hubo una intención de preservar la infraestructura y los civiles. Las armas de la información cayeron sobre centros de información y ya no, como antes, sobre los recursos del país, la infraestructura, las fábricas y las personas.
Siempre es correcto insistir en que los hechos no son tan ideales como parecen en la teoría. Así como decíamos que la industria prácticamente abolió el trabajo manual -y esto no es cierto porque los pobres en los países ricos y sobre todo los pobres en los países pobres siguen realizando trabajos manuales-como la mayoría de las guerras tienen lugar en los países pobres.
ENTREVISTADOR: Es muy interesante lo que dice de que la guerra moderna en un mundo ya cubierto por la información, tiene como objetivo a la información y no a la producción. Y precisamente allí radica también una diferencia entre esta segunda guerra con respecto a la primera: hay ahora mucho más imágenes. Es como si en esa expansión general de la imagen aparecieran mayores posibilidades de instituir una imagen alternativa.
HF: Seguramente, en la mayoría de las imágenes de esta guerra no se pudo ver nada con precisión. Pero las imágenes son, igual como las de los equipos de vigilancia, en los malls, las fábricas, en los hospitales, más bien una representación simbólica que una representación textual. La presencia de las cámaras y los monitores simboliza un determinado estado de derecho. La cámara no puede ver si el cirujano maltrata al paciente o si la empresa donde está instalada la cámara esta a punto de ir a la quiebra. Lo que se garantiza es un determinado estado de derecho: que no haya tiroteos en los pasillos o que la gente no se lleve cosas a sus casas.
En todas las películas los guardias que están frente a los monitores parecen idiotas que reciben un golpe en la cabeza cuando llegan los asaltantes, duermen delante de los monitores y reciben -en esto son más afortunados que nosotros -un magro sueldo. Nosotros miramos todas esas imágenes sin cobrar por ello durante tres semanas.
ENTREVISTADOR: Nosotros hemos trabajado en el seminario, fundamentalmente dos ejes temáticos relacionados con lo que llamamos "Sociedades de Control" y "Sociedades de Consumo". ¿Qué relaciones o conexiones nuevas cree Ud. se han producido en los últimos tiempos?, ¿se han modificado en algo las relaciones tradicionales de producción, control y consumo del capitalismo en los últimos tiempos?
HF. Si, en principio estoy completamente de acuerdo con la idea de Deleuze referida a que a la gente ya no se la quiere encerrar sino marginalizar. Sin embargo, con la idea actual, de una policía mundial que en todos lados pretende imponer las mismas normas, nos acercamos nuevamente a la sociedad disciplinaria de Foucault. Es decir tenemos nuevamente un escenario donde el Banco Mundial dicta las reglas de la economía y los Estados Unidos -dado que la ONU no se acopló -determinan el sistema político y el régimen gobernante.
No creo que sea así en un futuro cercano, esto es una regresión y tiene que ver con reflejos imperialistas. Incluso creo que la crisis de la institución militar y del estado nacional justamente llevan a tratar de aprovechar estas oportunidades para sobrevivir mostrándose fuertes. Pero en realidad todo parece indicar que en la sociedad de información se busca ocupar lugares estratégicos y no una totalidad. Esta contradicción surge ahora caóticamente en el campo militar o policial en esta segunda guerra del Golfo. Esta contradicción entre los conceptos de Deleuze y Focucault se dio también en la historia anterior a esta guerra donde primero se trató de controlar un estado con recursos policíacos y luego atacarlo militarmente. Es ésta la ambivalencia que hay allí en la actualidad.
ENTREVISTADOR: Ud. esta trabajando actualmente en puestas o instalaciones como "Me pareció estar viendo condenados", que oportunamente comentamos en el seminario. Con anterioridad analizó la producción de conceptos por parte del cine cómo 'trabajo' y 'cárcel' ¿La televisión produce algún concepto? Aparece como un nuevo posible medio? En todo caso, ¿puede la televisión promover nuevos conceptos?.
HF: Quizás no tan decididamente, pero sí, producen conceptos. Por ejemplo los periodistas que transmitían directamente Irak en la última guerra, se ponen siempre frente a algún tanque o una casa y hablan al micrófono. De su posición específica como observadores participantes como en la etnografía no tienen nada que contar. Benjamín ya escribió que los soldados que volvían de la segunda Guerra Mundial no tenían nada que contar. Y cuando hablan estos periodistas dejan de ser soldados o al menos ya no juegan al soldado. Entonces allí se produce un concepto de lo importante, de lo significativo, del evento que no debe ser cotidiano. Es decir el concepto es que todos los procesos sin incidentes, no son interesantes. Esto coincide con la lógica de la cámara de vigilancia: Las imágenes no valen nada y se pueden borrar cuando no pasa nada. Es como los estudiantes que vuelven del colegio. A la pregunta de los padres que pasó, no tienen la menor idea de como trasmitirlo. Creo que la televisión tiene tanta dificultad como yo para encontrar una relación entre estructuras de pensamiento y estructuras de imágenes. Se muestra por ejemplo un local, nosotros estamos sentados en la mesa aquí, allá una mujer mira la televisión y el comentario a estas imágenes es que Argentina se encuentra a la víspera de unas elecciones muy peleadas. Es decir por un lado las estructuras son demasiado determinadas y por otro lado son demasiado vagas para poder comunicar algo. Por eso trato en mis instalaciones de armar con las imágenes una secuencia de ideas y luego retomar con las palabras solo algunos momentos de un posible subtexto. Eso ya lo hizo Buñuel en "Las Hurdes" y "El perro andaluz" de no relatarlo todo sino hacer solamente alusiones en el subtexto. Crear campos donde se encuentran determinadas ideas y poder combinarlas de otra manera. En "Imágenes del Mundo..." lo intento con esta estructura de bucle que relaciona siempre de nueva pocos elementos entre si.
ENTREVISTADOR: Estamos hablando del concepto de "paradoja" deleuziano. Pero pareciera ser que la TV no soporta la paradoja sino que busca producir un sentido lineal. Es interesante como, en sus filmes, sin intervención directa de la voz en off, la paradoja surge igual, como en "La Solicitud de empleo", "La Presentación" o "Los Creadores de los Mundos de Consumo", que marca como las sociedades disciplinarias foucaultianas todavía están plenamente presentes aunque sea para conseguir un trabajo.
HF: Si, esto es interesante. Dado que no hay una gramática de las imágenes, necesitamos una estructura para las imágenes, la narración de la acción. Cuando no hay narración, el miedo a la perdida de la estructura es tan grande que se necesita una voz para mantener el todo unido. Y es entonces que las imágenes se vuelven generalmente débiles y pierden autonomía. Siempre pensamos que vivimos en una sociedad óptica o que la imagen se volvió un medio conductor, pero en la computadora, por ejemplo, es evidente que la palabra es mucho más importante que la imagen. Siempre me sorprende de nuevo cuán poderosa es la función ilustrativa asociativa de la imagen como antes cuando únicamente existía la Biblia y las únicas ilustraciones eran las letras capitales. Y de nuestra experiencia escolar todos recordamos imágenes que no tenían ninguna relación con lo que decían los textos. Con la imagen se hace público algo no elaborado, inconsciente.
ENTREVISTADOR: Siempre usamos aquella frase de Deleuze que dice: Lejos de vivir en una cultura de la imagen vivimos en una cultura del clishe. En este sentido es interesante también la cuestión del cuerpo -lo corporal, tanto en el trabajo como en la cárcel.
HF: Es interesante ver como las insignias de los prisioneros, los músculos o tatuajes se volvieron una generalidad social. Determinadas actitudes que en primer medida solamente tomaban los proxenetas, p. ej. llevar un conjunto deportivo, se pusieron de moda. Esto ocurre siempre cuando algo llegó a su fin, como cuando la aristocracia jugaba al pastor, la era agrícola había llegado a su fin. O la cultura del homosexual que fetichiza al marinero.
Es lo que vimos en casi todos los entrevistados (para "Imágenes de Cárceles").
ENTREVISTADOR: Se me ocurre ahora que uno podría pensar la cuestión del tatuaje como una suerte de rebelión contradictoria e inútil frente al ritual de la cárcel o del trabajo Una rebelión que no produce un otro sentido. Una rebelión que se dirige al propio cuerpo.
HF: Hace recién dos días que estoy aquí pero veo que el pelo largo en los hombres aún tiene otro significado que en Europa, donde ya pasó de moda. Estoy pensando si el pelo largo aquí no significa una rebelión frente a determinado modelo masculina y viéndolo así, es un signo comprensible para un contexto determinado. Me imagino a la madre española que le ata prolijamente el pelo a su hijo ...
ENTREVISTADOR: Durante la dictadura la policía solía detener a los jóvenes en la calle y cortarles el pelo.
HF: Claro y esta codificación aún se palpita.
Quiero volver un momento a lo anterior: El tatuaje es un hecho irreversible e implica un culto de identidad. Todo lo demás está predeterminado sociológicamente, lo que uno es, lo que será. Es una metáfora, una marca.
ENTREVISTADOR: El poder siempre exige signos al cuerpo, el que posee un tatuaje pareciera decir, este signo es mío.
HF: Exacto. Y también incluye una inversión como cuando los negros se llaman a ellos mismos nigger, un insulto dado vuelto. Por otro lado me parece muy extraño que esta automarginalización tenga tanto éxito en casi todo el mundo. No hay una película en MTV que no muestre una calle rota de los bajos fondos de los Bronx con chicos jugando al básquet, pareciera que todos anhelan una vida marginal. Me hace acordar esas novelas de marineros de Edgar Allan Po donde siempre hay alguién diciendo "podría haber tenido una vida tan linda en una pequeña ciudad, pero me tentó el mar y tuve que salir a navegar". Un culto a la vitalidad. Pero nos estamos yendo del tema, volvamos.
ENTREVISTADOR: Otra cuestión siempre presente en su obra es la Historia. La historia de los conceptos, de la fotografía. La historia dando sentido a lo actual.
Por lo que me decía recién de la televisión, el tema central sería justamente la ausencia de historia. Hay una historia del cine, pero no de le televisión.
HF: La TV es como la moda: no tiene conciencia de su temporalidad. No diferencia entre algo que surgió y luego se retomó en grados diferentes. Yo amo la etimología de las palabras, cuando uno se ocupa de la etimología no se llega a un campo determinado. No se llega a conocimientos sistemáticos de los cuales se podría deducir algo. Lo mismo pasa cuando se filma, tampoco se llega a un campo determinado. El director es como un detective, sabe miles de cosas pero no es un sociólogo. No hay que creer en el origen, ni en que en el origen yace el verdadero significado. Hay que concebirlo simplemente como fuente de ideas.
ENTREVISTADOR: De todas maneras me parece ver en los filmes de esta retrospectiva una coherencia interna con respecto a la relación cine-política. En los primeros filmes hay una suerte de esperanza didáctica mientras que los últimos parecieran "resignarse" a mostrar. Pregunto esto sin creerlo realmente: ¿Se pierde la fe en las posibilidades del cine?
HF: No, no creo. La diferencia reside más bien en que antes creía que uno debía tener una visión coherente del mundo y del futuro mientras que ahora creo que un texto inteligente es suficiente para representar cosas. Esto no significa representarlas de cualquier manera, siempre se induce una dirección. Claro puede haber otra interpretación, pero creo estar ofreciendo o insinuando determinadas conexiones. En películas como "La Solicitud de empleo" yo percibo que las personas se someten, como en Kafka, al jefe o a la empresa como si fuera Dios. A Kafka se le ocurrió relacionar el mundo laboral con él de la religión. En mi juventud yo sabía que esto había cambiado, pero de repente esta idea volvió a instalarse con la industria actual. En mis films ya no va a encontrar sugerencias o propuestas de cambio, pero afirmo realidades probablemente conocidas que habitualmente no se someten a un análisis profundo.
ENTREVISTADOR: De cualquier manera, eso es distinto de las aspiraciones didácticas que están presentes en un filme como "Fuego..."
HF: Si, y me alegra ver que los opositores europeos a la segunda guerra del Golfo no volvieron a caer en el error de transformar su oposición en un dogma. Estar a favor de Saddam por ejemplo, o a favor del imperialismo solamente para encontrar una unidad conceptual, que da seguridad pero que no ayuda en el análisis.
En sus últimos filmes pareciera que la fe depositada en el discurso político ha variada hacia una fe en el peso de la imagen en si misma. Muestran que el sentido político de las imágenes es más fuerte que él de los discursos.
ENTREVISTADOR: ¿Qué diferencias encuentra entre el trabajo en soporte fílmico o en video?.
HF: En proyectos como "La Solicitud" o "Creadores...", yo no puedo saber qué voy a grabar un día determinado, ya que los protagonistas mismos del filme no lo saben. De ahí se desprende una relación muy alta entre las horas grabadas y el material que se utiliza finalmente. Esto esta relacionado con la enorme cantidad de representaciones existentes, hay que buscar mucho antes de encontrar una secuencia adecuada, así como el pescador tiene que tener tiempo y paciencia para pescar en un mar vaciado.
En general no me gusta mucho trabajar en vídeo y tengo nuevos proyectos en fílmico. El vídeo funciona bien cuando se trabaja con material informatizado que existe ya en el mismo formato.
FUENTE: www.goethe.de/buenosaires
Errol Morris's Topic / Parte 1 / Entrevista de Nubar Alexanian (October, 2002) Edited by Sydney Lewis

Cuando miras un documental de Errol Morris, las imponentes representaciones visuales te seducen. Entonces puedes cerrar los ojos si deseas, porque el corazón de la película está en las voces. Esta entrevista pone como punto de interés la relación entre la historia y la imagen, desde la perspectiva de la construcción de las imágenes en la mente del oyente, a partir del sonido.
Nubar Alexanian, el fotógrafo documental, habla con su amigo Errol Morris sobre imagen y la palabra hablada. (En inglés)
LA PIEDRA DE TOPE DEL LENGUAJE
Nubar:
¿Usted orquesta para el oído independiente del ojo?
Errol:
Esta es una pregunta difícil. Cuando usted está armando una película se está al tanto que es difícil separarlos independientemente.
Nubar:
Pero usted es pianista clásico, un cellista. Su conocimiento de la música es muy profundo e interpreta realmente una gran parte de sus películas. Esto es importante en todas las películas, pero con las suyas es determinantemente importante.
Errol:
No sé si esto es más importante en mis películas que lo que esta adentro de cualquier persona . Pienso que el lenguaje es la piedra de tope de todo que lo hago. Y esta clase de extraño lenguaje, lenguaje que sale de hablar de la gente. Es un lenguaje hablado, en comparación con el lenguaje escrito, y un lenguaje hablado duramente corregido. Pero la música, tiene que trabajar obviamente, o no es quizá así de obvio, pero la música tiene que trabajar con el lenguaje hablado. No puede ser independiente de él. Quiero decir, por esta causa, no se cuanto me preocupo de que la música consiga trabajar adecuadamente en mis películas. A menudo, cuando usted tiene una secuencia que es puramente visual, sin diálogos, la música puede conducir la secuencia y puede casi adquirir un papel dominante. No ocurre eso en mis películas. Primero comencé a usar música en mi película The Thin Blue Line con Philip Glass. Y teníamos dificultades terribles de encontrar la música adecuada que trabajara adecuadamante -- con la palabra hablada -- que no minaría lo que ella decía, no interferiría con lo que ella decía, realzaría lo que ella decía, pero no la abrumaría, no la destruiría. Eso es muy, muy difícil. Diría más aún, que la música en mis películas ha llevado siempre un asiento posterior a la palabra hablada.

A Person, a Tape Recorder, and Time
Nubar:
I want to talk about interviewing. You often conduct long, long interviews. I know, for example, like when I shoot a portrait, of someone, I have a three-role minimum because I don't feel like people can sustain their own view of how they're supposed to look for a camera for three rolls of film.
Errol:
Three role maximum or minimum?
Nubar:
Minimum, three roll minimum.
Errol:
Oh, you mean they lose control.
Nubar:
Right. Is that what the twelve-hour interview is about?
Errol:
Yeah. Loss of control. That's when things start to happen. The marathon interviewing style started years and years ago when I was interviewing people with just audiotape. I did this before I became a filmmaker. I would do these lengthy interviews. I started with a tape recorder - no camera - and I was interviewing murderers and their families in California and in Wisconsin.
Nubar:
When are we talking?
Errol:
I started interviewing people in 1973. Criminals and their families... I started with killers and graduated to serial killers and mass murderers.
Nubar:
Toward what end?
Errol:
I was interested in writing books based around this material. And I had all kinds of ideas about how the material was to be organized and how the interviews were to be conducted. I developed a style of interviewing where I tried not to say anything in the interview. I tried to say very, very few things... If possible, nothing. And I was very proud of the interviews that I had done where you can barely hear my voice on the tape. The interviews would go on for hours and hours and hours and hours and it would be people talking. It was part of the idea behind Gates of Heaven. Gates of Heaven came out of audio interviews extended to film. But the origin of it is a person sitting in front of a tape recorder.
"Everywhere I Go There's Murders... "
Nubar:
So how did you make the leap into film from that?
Errol:
I don't know, my fascination with movies. The idea that I could create something even more complex with pictures. But since then, all of my work, regardless of what I've done, has been driven by audio; it's been driven by interviews. The interviews are the script, the interviews precede everything, or they have preceded everything. I'm planning to do a number of features with actors, but I'm basing these ideas for drama on interviews, oddly enough.
Nubar:
So they're driven by audio then?
Errol:
They are driven by the spoken word.
Nubar:
This interests me. Years ago, you were interviewing people with a tape recorder. But you ended up in film not radio.
Errol:
I could have very easily ended up in radio if I had thought that was an option. I never looked at them as radio ever. I looked at them as books and then as movies. I never thought of Studs Terkel as a model... I had my own idea of what these books would look like. And then of course, it became something very different, it became interviews into film. I still have all of these tapes, and it might be very interesting to do something with them as just audio tapes. You know, I've never even thought of it until, until you mentioned it right now.
Everything that I've done has its origin in the spoken word. My favorite examples... ? From The Thin Blue Line. Emily Miller talking about her love of old detective movies -- Boston Blackie. She actually says, "Everywhere I go there's murders. Even around my house." Lines like that. "Everywhere I go there's murders. Even around my house." These interview fragments give you a perspective on how she sees the world and what she's thinking. A friend of mine says you can never trust people who don't talk a lot because how else would you know what they're thinking. My art is based on that principle. It's based on people's willingness to talk a lot.
The Weird Laboratory
Language is unendingly interesting. My belief is that we invented language so that we could lie more effectively. That language is a vehicle of self-deception and evasion. I used to transcribe all of my audiotapes myself. And there were these exciting moments where you would become aware of patterns of speech, the way people talk, the way they use language, the way they express themselves, the way they don't express themselves. When you sit and transcribe interviews you become aware of things that you would never notice ordinarily. Because you're going through it, you're listening to it in a completely different way as you actually put these words down on the page and then look at them as words on a page. How much you can actually learn about a person just from their patterns of speech about how they communicate? And it goes well beyond the surface content of what they're saying.
I've always been amazed by this fact, that you sit and transcribe and transcribe and transcribe, and then you get this huge pile of material. You transcribe an interview that goes on for eight, nine, ten hours -- you have a small book. And you look at all of this stuff. How different it is reading it from actually looking at the film material. How the content of it changes once again when you see it associated with picture. It's always remarkable. It's like being in this weird laboratory of language, doing this kind of work, because you get to isolate various aspects of communication. It seems like an odd thing to say, but it's absolutely true. You get to hear the audio, you get to transform the audio into the written word, you get to see it once again as film.
Nubar:
You're saying by looking at the text?
Errol:
No, no, no, not just the text. It's the whole deal. You get all of these levels. You get to hear the interview for the first time around when you're actually conducting it. And you get to hear the audio and to transform the audio into written material. And then you get to edit the film. And the difference between each of these different elements is endlessly fascinating. When you read something you can always imagine a voice. You could imagine the words as being spoken by some ideal speaker that you have in your head, or as being spoken by yourself, or meaning certain things depending on how they're delivered. And it's always interesting to set that reading experience up against looking at the person, once again, saying the stuff on film.
Lost On The Page
Nubar:
You do these interviews and the tapes are transcribed, the film is transcribed to audio. You edit from there, no?
Errol:
No, I don't edit from the transcripts, ever. I edit from the film. We transcribe the material, we write in time code, and it's a way of creating an index for the material. While you're editing you can quickly find pieces of material from the transcript and in the transcript.
Nubar:
But the form doesn't come from the transcript then? In other words, you don't edit down...
Errol:
Paper cuts? No, never, never. Paper cuts give you a very false idea. That's what's so interesting about this. In my first two films I was very much involved in creating the transcripts of the material. I no longer actually do them myself. Someone else does them for me. But you see these various representations of the material: there's the interview initially; there's the audio, just audio divorced from the image; there's the transcription of the spoken word on the page; and then there's the film. The track plus picture.
I've been aware since the very first film that I made that there's an enormous difference between the paper cut ---- essentially you have the transcript in front of you and you cut and paste together the sections that you like. And it never works in film. It really doesn't. Somehow you need to hear the person talking, you need to actually see the piece of film and cut it against another piece of film. That something complex happens that is lost on the page. And that all of the editing, all the editing that's done away from film is a waste of time. Literally a waste of time. It's going to have to just simply be redone. It's a different, different ballgame. And I think there are many, many, many reasons for that. But I also think that when I edit voice in my films, that there's a kind of talk that emerges that is really different from Brand X. I was told by somebody, and it was something that I took as an enormous compliment, that people sound different in my films, there's a different kind of discourse. And I think it is connected with music, it's connected with editing the spoken word in a very different kind of way.
A Linguistic Thing
Nubar:
I'm so taken by the visual elements in your films, but now that I hear you say that they're about language, it makes perfect sense to me.
Errol:
You're sold a bill of goods about what art is supposed to look like, or what art is supposed to be about, or how it is supposed to be made. And I've always been attracted to images. Images interest me. Don't get me wrong. You often hear about scripts that, you know, scripts shouldn't have voice-over, voice-over is kind of a failure, it's a mistake. Well, I started to think, this is maybe within the last year or so, what if I just do these interviews, use them as voice-over and construct a completely fictional movie with actors based on it? I can preserve what really interests me about this linguistic element as being the foundation for it, and I can move my film-making in a completely different direction. It's odd, because for many reasons I look at this distinction between fiction and nonfiction as being nonsense.
Nubar:
How do you mean?
Errol:
We talk about feature film-making and documentary film-making as if there's this rigid line of demarcation between the two, that we can say, OK, this fits into category one and this fits into category two, and it's clear to me what the difference is. The differences are very, very important, but they are different than what people imagine them to be. People love to talk about truth. Truth-telling. Truth in advertising. Try that oxymoron on for size. Most of the time I have no idea what people are talking about when they start talking about truth. They somehow imagine that it truth-telling is connected with style or presentation. If its cinema verite or it appears in The New York Times, it must be true... And then the nonsense over the Rodney King videotape where people can agree that it was a videotape of a real event but they can't agree what that real event was...
Truth is not guaranteed by style or presentation. It's not handed over on a tray like a Happy Meal. It's a quest. It often is as interesting to chronicle people's persistent avoidance of the truth as their pursuit of it. But in any event, whatever truth is, it is a linguistic thing. It's not a visual thing. To talk about a photograph being true or false is utterly meaningless. Words give you a picture of the world and visuals take you into the mystery of what is out there and whether language has captured it or not. When the characters in The Thin Blue Line are talking about the events on that roadway in Dallas [where the police officer was shot and killed], and then you see images of that roadway, you start to think about the mystery of what happened, the mystery of our attempt to really grab a hold of the world with words and images.
Believing Is Seeing
You know, the truth is subjective, the truth is contextual, the truth is up for grabs. To me, the real story behind The Thin Blue Line, and I think this is an important story to be told in general about the world, is not that truth is unknowable, but that often people are uninterested in the truth. They don't seek the truth, but they seek some series of answers that make them feel comfortable or answer to certain needs that they might have.
When people talk about photographs being true or false, I have really no idea what they're talking about. But if people ask me, "Is it true that David Harris was the driver of the blue Comet, and was stopped by police officer Robert Wood, and pulled a gun from underneath the seat and shot and killed him, true or false?" To me, you know, those statements have truth value. And I believe that... The Thin Blue Line is involved in two separate enterprises. One is to show you what the underlying truth most likely was. And to show you how people came up with conclusions that were at such variance with the truth.
Nubar:
And then you do those recreations on the road.
Errol:
I did it in a whole number of ways. I did it with the reenactments and I also did it with just the stories, the individual stories of the people who were supposed to be witnesses to the event, the people who testified at the trial. It becomes clear as the movie unfolds that the stories that these witnesses were telling are not so much stories about what they saw, but about what they wished to see. My belief that believing is seeing and not the other way around. And that's one of the very strong themes for me in The Thin Blue Line.
Nubar:
That believing is seeing.
Errol:
That believing is seeing. If there's enough pressure, if there's enough reason to believe something, then people will believe it, no matter what the underlying truth might be, no matter what the evidence against their believing it might be. If there's enough pressure of one kind or another. Take The Thin Blue Line. This is a crime that went unsolved for a month. They didn't even have any suspects. Dallas officer is shot in cold blood. Someone has to pay the price. And so, when David Harris pointed the finger at Randall Adams, here is something that the police can jump on, you know? We have the perfect witness to the crime because he claims he's seated next to the perpetrator. We have a case which we can build around his claims. Now you would think, well, a moment of reflection tells us that this guy's testimony is unreliable because he might be the killer!
Stories About Belief
At the center of The Thin Blue Line, there's this question. How did it happen? How did it happen that the guy who committed all of these crimes walked away scot-free so that he could commit other murders and other crimes, and the guy who hadn't done anything wrong ended up sentenced to death? Now we would call this a perverse outcome. You know? The innocent party gets the hot seat and the guilty party walks away. Isn't our system of law, of justice designed to prevent outcomes like this? To me the real question was -- did the Dallas police knowingly frame this guy? Did they convince themselves that he was guilty and then manufacture evidence to support that conclusion? Once I had convinced myself that in fact Randall Adams was innocent and that David Harris was guilty, then the real issue was -- how did they get there? How did they arrive at this point? What was going on in people's heads, what were they thinking? What lead them to this perverse, bizarre conclusion? Was it a conspiracy... ? Or the blundering of dunces who were under pressure to believe something that they had no trouble believing. The only drawback -- it just happened to be wrong.
A lot of what I do as a filmmaker is this concern about conspiracy versus human incompetence, confusion and infallibility. And The Thin Blue Line is very much a story not of conspiracy, but a story of just how incompetent and how easily seduced we are into believing anything. That is at the heart of the movie, and some of my other movies as well. I like to think of these movies as stories about belief, about what people believe, how they see the world, set against what the world might be. And The Thin Blue Line is very much a have-your-cake-and-eat-it-too movie. It wants to tell two stories. It wants to tell an investigative story, just in plain language, a story about what really happens. But it also wants to tell a story about the massive confusion and error that produced this incredible miscarriage of justice. And I am very proud of the movie because I think that it does work on both levels.
Born To Babble
Nubar:
When you go into an interview... do you do tons of research?... do you prepare heavily?
Errol:
Yes.
Nubar:
You do?
Errol:
I never talk to the people in advance. But I prepare heavily.
Nubar:
Well, I want to ask-- really? You never talk to them?
Errol:
Try not to.
Nubar:
Because?
Errol:
Because I think that there is a real need that people have to talk. I used to think that if I ever had a tattoo, my tattoo would say Born to Babble. People have a need to talk. And if they've already told you a story, they have dissipated that need.
Nubar:
You want it all to happen on camera.
Errol:
I want it to happen on camera. And over the years I've found from painful experience that talking to somebody about what you're going to talk about with them is counter productive.
Nubar:
Do you want them to get to know you before they talk to you? Is that important?
Errol:
Um, no.
Nubar:
It's not?
Errol:
It's not important. They'll get to know me soon enough, in the process of actually doing the interview. It's not about them knowing me, it's about their need to tell me something. And my interest in hearing it. I have not had very good success-- I mean, maybe it's become a kind of superstition on my part. You know, I just won't allow myself to go there. I just won't allow myself to talk to people in advance of actually interviewing them. There's also a tendency, it's a natural human tendency, you hear something good, and then you want someone to repeat it. "Oh! That thing you said was really good. Could you please repeat it for me." Well, that's not how it works, it does not work that way. We're all familiar with the phenomena where you try to do something again and it's never as good as when it just happened the first time, when it happened spontaneously.
No Other Voice
Nubar:
I've been in lots of interview situations with you where you will go over and over the same material in hopes that what... ? That something will open somewhere? That you will learn something new?
Errol:
I don't know. Often it's just the hope that I will understand something. You know, the traditional idea of how documentaries are to be put together is that you talk to some twenty people and you inter-cut the interviews. "A" says such-and-such, and then "B" says, that's wrong... And "C" says something else altogether. And supposedly you gain perspective on an issue by listening to this interplay of characters, in effect, arguing with each other. Well, what if you tried something completely different. What if you created a movie about one character's perception of history? About one character's attempt to understand himself through history? I have been playing with the idea for several years now -- creating things around one interview, one person being interviewed, no other people. I tried that with Fred Leuchter in Mr. Death, but failed for a whole number of reasons.
Nubar:
You feel like that film failed?
Errol:
I don't feel the film failed, but the film was to be based on Fred Leuchter's interview alone and it did not turn out to work with Fred Leuchter alone. So I had to supplement the Leuchter interview with -- I don't know how many additional interviews there are in there -but there are six, seven, eight interviews. So in the end it was not this one voice, firstperson story that I had envisioned when I set out to make it. It had evolved into something quite different. And what was so appealing about the McNamara project was this opportunity to try that same thing again with one person, no other interviews, just one person being interviewed: Robert S. McNamara, and Robert S. McNamara alone. No other interviews. No other voice.
The Mess Of Reality
I like to think of myself as an investigator. I was an investigator at one time, a professional investigator if you like. And I think that there has been a very strong investigative element in all of my movies. There certainly is in this newest movie. The McNamara movie is investigative.
Nubar:
But you're a storyteller, and yet you use investigation as the way to tell a story?
Errol:
Yes and no. I think investigation and story telling work in opposite directions from each other. Stories, by their very nature, have to be tremendously simplified versions of reality. Reality is too complex; it's too chaotic. We tell ourselves stories, so we don't have to deal with reality. We create stories out of the mess of reality by eliminating material, by reinterpreting material, by rearranging material. But the investigative element is what connects the stories to the world. It's what makes stories interesting to me.
The only way that people can make sense of experience, of the world, of history, whatever, is by picking and choosing from a myriad of details and facts. And when you make a movie, I mean, that after all is the enterprise that I'm involved with, you have to carry the audience by something. You are telling a story as a means of taking people through a series of events. The Thin Blue Line is very much a story, but it's a story also dotted with these absurd, picky little details that fascinate me and which inform the story. But if you looked at the work that I had done in Texas, I spent two plus years investigating this crime, and I have volumes. And one of the saddest things for me is that ninety-nine per cent of my investigative work in Texas in connection with this case is invisible. It's not in the movie. I mean, you see the tip of the iceberg, you see the results of all of this effort that I put in over the years. But it's not really in the movie. And the reasons are pretty straightforward. Because if you put them all in the movie, the movie would be confusing and no one would watch it.
Errol Morris, P. I.
Nubar:
When you were a private investigator-- That's how you made your living, right?
Errol:
Yeah, 'cause I couldn't make my living otherwise.
Nubar:
Yeah, but so, like, who were your clients?
Errol:
Well, I worked for one of the best private investigators in America. So I was working on huge corporate cases. This was not matrimonial investigations. This was Wall Street investigations. And I'm still-- I know this sounds really cheesy, but I'm still not at liberty to talk about the work. [pause] But it was great. It was absolutely terrific.
Nubar:
So you were a private eye.
Errol:
Yes.
Nubar:
I think that is so cool.
Errol:
And what do you do as a private detective? There's all of this mystery connected to detective work, or this image of what I must have been: Errol Morris, comma, P. I., the guy who's sitting in a car late at night looking at the entrance or exit to some building. Or a person watching someone, tracking them, following them. In fact, almost everything that I did as a detective is stuff that I do as a filmmaker. There was, if you were to do the Zen diagram of the overlap between the two, there was enormous overlap. And what is the essence of private detective work? It's talking to people and learning something about them from it. That's it. Period.
An Odd Place Of The Unexpected
Nubar:
When you're shooting in the field it's a very organic process. You know something of what you're doing, but you're looking for things to happen.
Errol:
People discount the out of control element in art as if somehow -- You see it in the auteur theory, you see it in the sort of idea that great art is completely under control. Someone has this exact picture of what they're going to do and they realize it faithfully. It's sort of like the Howard Roark idea in The Fountainhead. And my experience is that art is a very different kind of affair. And maybe this just points out certain infirmities that I have as a filmmaker, but I think one of the most exciting things about making a movie is not knowing what's going on, of actually being in an odd place where unexpected things are happening. Where you're learning things that you could not have imagined you were going to learn in advance.
I think the worst thing that you can do as a filmmaker is just go through a recitation of received material, and illustrate it as if somehow your job is to provide the illustrated news. My tendency as a filmmaker is to keep going, to keep gnawing at some bone until I finally come to a conclusion that satisfies me.
Hunger Artist
Nubar:
The courage that you have which I haven't seen in other filmmakers that I've watched is that you're willing to leave it open and learn even while your labor costs are twenty thousand dollars an hour when you're in the field.
Errol:
That's just cause I'm insane, self-destructive...
Nubar:
... But honestly, there's an element of courage there.
Errol:
Well, I always liked the idea of courage that is embodied in Kafka's "Hunger Artist." Kafka wrote this story about a professional faster who in the end fasts himself to death. He starts off fasting for great audiences who just love watching him fast and revel in the idea of his ability to discipline himself, quote unquote ---- to do without food for weeks at a time. But he comes really into his own when people stop watching him. And he fasts himself to death. And he makes it quite clear at the end, maybe this is what I take away from the story, that-- Um, he does it, not out of some great discipline, but out of some weird persnicketyness and obsessiveness. That, as he puts it, he fasts because he could never find any food that really satisfied him.
Willing To Listen
Nubar:
You don't give yourself enough credit. But if what you say is true, and I think it is, that the worst thing that a filmmaker can do is simply illustrate, what's the best thing a filmmaker can do?
Errol:
I don't know, create something that is really unusual, that's unique, that has emotional power, that says something. Says something unexpected. I remember going into this McNamara movie knowing full well that there are millions of people in this instance who have very strong views about who McNamara is and what his role was in the U. S. government in the 1960s. And my goal notwithstanding was to try to find out something about him, to learn something about him. To be interested in him, in the sense that this is a person who has something very important to tell, and that I should be willing to listen.
The Shadow
Nubar:
You have a way of telling stories that is uniquely yours. You work in a narrative medium, which is linear. Think of it like a tape: you start at the beginning and you go to the end. But the way that your mind works is much more...
Errol:
Confused?
Nubar:
Not confused but, you know, all the information is accessible at any given point. I've watched you take that non-linear way of thinking, and try and adapt it in a medium that has a beginning, a middle, and end. How do you do that?
Errol:
It's always difficult. It has been difficult in every single movie that I've made. But there's been two movies in particular which do not have, in any sense of the word, traditional stories. And that's Vernon, Florida, and Fast, Cheap, and Out of Control. I hate to use the term non-linear because I'm not really sure what it means. To me there are stories in there, linear stories, however you want to describe them. And the real task was how to take something that really resists in every way imaginable, being put in some traditional form, figuring out how to tease out a story line, a narrative structure from this mass of material. I think that there very much is a storyline in Fast, Cheap, but uncovering what that was and making it work was no easy matter.
Nubar:
So this comes after, the structure?
Errol:
While I was making the movie there was an idea of what the structure in the movie would be and what the story would be. But actually putting that into practice, making it work... Thinking it is one thing and actually making it work and editing is something else altogether. Between the intention and the act falls the shadow.
A Kind Of Experiment
Nubar:
What about influences in your work? Or even just your approach to storytelling.
Errol:
Documentary filmmakers. Wiseman. The surrealists. Vigo, Vertov, Franju. I've been influenced by all kinds of directors. Sirk, Lang, Bresson... I imagine film as a kind of experiment. I hate the idea of film as just boilerplate, and often it seems that film today has become boilerplate -- people making the same movie. Movies sometimes seem horribly unambitious to me. My brief experience with Hollywood was disastrous. I guess it's not so surprising. I guess what's surprising to me is that I could have thought it would be otherwise. But I'm lucky. I'm a very, very lucky guy. I get to do my own kinds of films in my own way. I have my own kind of laboratory of filmmaking, and I love it.
A Different Kind of Animal
Nubar:
What are the kinds of things you would be able to do with an unlimited budget on the movies that you make?
Errol:
Well, creating visuals. It's part of the problem of being in this no-man's land, or gray zone of filmmaking. Yes, I make documentaries, but no I don't make documentaries like other people. I'm not a documentary filmmaker that just runs around shooting with handheld camera and available light. I do that on occasion as part of what I do, but that's not the deal.
I like to point to the end of Fast, Cheap, which is a scene shot in a topiary garden at night where we had to bring in massive amounts of lighting. We were shooting at a hundred and twenty frames a second. We're shooting five times the speed of sound, so we need five times as much as light. We're lighting at night. We have rain machines. You know, we're talking about something that is a really substantial deal with a crew of forty people. And it's stuff that just can't be accommodated on a documentary budget. And even though I have been very fortunate, I get not insubstantial budgets, the budgets are never enough to cover the cost of the film. Part of the reason why I would like to abandon documentary, or at least what I've been doing, is because it's not clear to me that the budgets will accommodate what I want to do. The idea of endlessly going into debt to make my movies is not an appealing one. I'll do it if I have to, but I just would prefer not to. [long pause] For example, salaries of actors and so on and so forth. I mean, that's what's interesting about documentary. If you look at the budget, the money that people are actually being paid, that they take away from it, is a virtually insignificant amount of the budget versus the amount of money that just goes into the physical production of the elements of film. Which are expensive. And commercials are even further in the other direction than feature film, because the amount that's spent to actually produce a commercial is such a small percentage of what the client will eventually spend on buying media. Perhaps the client will spend two, three, four million dollars on a set of ads, thirty-second spots. But they could just as easily turn around and spend some thirty, forty, fifty, sixty millions dollars putting those spots on cable and network television. That's where the real money is spent. So it's just all driven by certain production models. You know, all this may sound very boring but it does inform on some simple level your work as a filmmaker. And I'm not a guy who is a sixteen millimeter handheld guy, I'm some different kind of animal. And a more expensive, needy kind of animal.
Fast, Cheap, And Out Of Control
I'm creating movie-like themes in all of my work. I mean, on some level you have to find a story that people can understand as a story. And then play with that idea. And I often chastise myself for not going far enough in playing with how a story is told. There's this worry in filmmaking. Who's going to watch them?
I would like my movies to be seen by more than half a dozen people. I've never been able to attract as large an audience as I might like, which is depressing. There could be lots of reasons for that. I tell myself that my movies haven't been marketed well, but it could be just simply the way that I put them together or the nature of the films themselves that restricts their audience. Or maybe I'm not that good. That could be another possibility. But the goal is to reach a larger number of people. That's what's so fascinating about film: the idea of making films for half a dozen people is not an appealing notion. And regardless, even if it was, it's not a viable financial model because no one would ever give you the money, the wherewithal, to make them. That's what's so weird about filmmaking... How expensive it is, how complicated it is, how involved it is. You can't do it without at least having some idea of an audience in mind. Unless you're independently wealthy and can just pay for these things on your own accord, you have to have some kind of audience. That's true of all art. You can't make it without some real or imagined audience.
I remember someone asking me if Fast, Cheap was a cold calculation on my part to make something that was commercial. And I thought: are you insane? What? Oh, right, yeah, that commercial model -- mole rats, topiary animals, lion taming, and the robotic scientist. Yeah.
Nubar:
That's funny.
Errol:
Proving once again that people can say anything.
Fuente: www.transom.org
Raúl Ruíz y las funciones del plano / Conferencia dictada en Sala Obra Gruesa de UCV / Septiembre 2003

PARODIA, PUENTES Y PATRONOS
Permítame parodiar. La parodia es una cosa muy seria, la parodia no se hace solamente para reír... Lo que se suele hacer cuando se está en una discusión como ésta en que estamos en esta aula que es de la universidad Católica, y por lo tanto pontificia.
Decía Marcel Mauss a Roger Caillois, quien lo recuerda? Que una vez mientras estaban esperando una micro allá por los años ’30 en París y que Caillois le dijo que estaba haciendo una tesis sobre la religión de los Romanos, y Mauss le dijo: espero que no tendrá el mal gusto de sostener que religión quiere decir religar, unir, cuando nadie ignora el hecho de que toda religión está ligada a los pontífices, que son los fabricantes de puentes, y que religión viene de nudo para unir, lo que se llama a fin de cuentas en buen castellano lo blanco, es decir, la estructura de madera de los puentes. Que la construcción de los puentes es un acto fundamentalmente diabólico y que exige al mismo tiempo un santo patrón y un patrón demonio. (Es decir lo mismo) Que es más que nada un puente. Pontifexa, pontífice, quiere decir fabricante de puentes, esa es una etimología aceptada. El cine que fabrica puentes, que construye puentes y que es al mismo tiempo un río, nadie lo ignora. El cine es una serie de imágenes fijas que pasan a una cierta velocidad y crean la ilusión de fluidez y de movimiento. El santo patrono del cine es San Cristóbal, portador de cristo y su demonio patrón sería lucifer, ladrón de la luz. Es la palabra que usan los holandeses para referirse banalmente a los fósforos
Empezaré por lo tanto invocando a esta universidad, a su carácter de pontificia; fabricante de puentes y de católica; es decir fabricante de nudos que permiten mantener los puentes sin caerse. Quiero tratar esta tarde esencialmente tres temas y necesariamente va a ser una discusión muy sucinta, un poco técnica tal vez, y como me ha pasado muchas veces que cuando hablo de cine parece que estuviera hablando de física cuántica, pero créanme, las ideas que he trabajado son ideas que básicamente han servido para hacer películas, que han servido a algunos alumnos y a algunos amigos para trabajar a su manera esta curiosa actividad que es el cine.
LA FUNCION CENTRIFUGA
La primera cosa de la que quisiera hablar; voy a empezar por una afirmación un poco abrupta que es la siguiente: una película esta compuesta de planos, y un plano es un pedazo de película que va desde que uno dice: acción hasta que uno dice: corten.
Una película tiene un promedio de 350 a 650 planos. Hay algunas de más, otras de menos pero ésa es la media. Cuando vemos 350 planos, digamos, no estamos viendo una película sino 350 películas. De este hecho que parece arbitrario, pero para aquellos que aplicaban las drogas llamadas psicotrópicas en los años ’60, era una evidencia.
Es decir que las discontinuidades entre dos tomas eran más evidentes que las continuidades; es un tema que habría que examinar de más alto. Qué quiere decir que cuando veamos una película no veamos una sino muchas? Primero es una evidencia, es cierto, cuando se filma una película uno pone la cámara, le dice al actor: acción, y el actor dice: buenos días, y uno dice: corte. Hace otra toma a un actor que está al frente que dice: mas buenos los tenga usted. Más pone las dos juntas y queda: -buenos días /-más buenos los tenga usted. Eso da lo que se llama el efecto de continuo.
Ese efecto yo lo llamaría provisoriamente la función centrífuga del cine. Todo plano tiene tendencia a morir en el que viene después. De manera que es la esencial meta de ese plano y comunica esa energía que transporta al plano siguiente y así hasta que la película se acabe.
Pero esta función centrífuga que nos hace creer que estamos viendo una sola película, nos hace pensar que esa película es una maquina de olvidar. Decía Hersch, el famoso escritor de películas de hollywood, que la función de toda escena es ser olvidada para mejor recordar la que viene después. La función, por lo tanto de una película cuando aparece en la paragrafía es olvidarse de ella.
Si ustedes se fijan esa función es prácticamente la única que se usa en el cine actualmente. Y lo que yo quiero postular es que hay cinco otras funciones tan importantes como ésa. Y mi propósito en cuanto al cine es decir que todas esas funciones puedan ser activadas con la misma intensidad. De manera que cuando vemos una película estamos viendo 350 por lo menos, es decir, que estamos siendo vistos desde 350 puntos de interés, de 350 ojos.
LA FUCION CENTRIPETA
La segunda función que es la contrapuesta a la centrífuga, es evidentemente la función de lo que se llama plano secuencia: la función centrípeta. Todo plano tiene ganas de seguir viviendo no quiere morir, no quiere desaparecer en el que viene después, trata de quedarse ahí. Eso se ha concretizado en una figura retórica que se llama el plano secuencia.
El plano secuencia en sí es una unidad, comienza y termina, suele ser largo, pero a veces puede ser muy corto. El plano-secuencia es una escena completa. Qué se contradice con el plano que viene después que choca, que chisporrotea, que no quiere desaparecer para hacer aparecer el otro?. Hay una película de Jean Louis Straw, en que el fundamento mismo de la película es el plano-secuencia. Hay una película de Straw que se llama “las nubes y la resistencia”, en esa película la toma es alguien leyendo un libro. Empezamos a verlo leer el libro, a escuchar lo que dice, y al cabo de tres minutos la cámara se empieza a mover hacia la izquierda; ve el paisaje. En ese paisaje las cosas de las que habla el libro han sucedido. Está el dicho, y el lugar donde las cosas sucedieron. La cámara da la vuelta completa y lo retoma por el otro lado.
Hemos visto esta operación que dura dos minutos y medio aproximadamente. Nos quedamos escuchando este personaje que sigue hablando y de repente, ya nos empezamos a aburrir con lo que dice. Escuchamos a ratos, la cámara sigue moviéndose, en un momento dado uno empieza a ver el lugar en que está, mas que a escuchar lo que dice. Cuando eso pasa cuatro veces, bueno está la gente que se va y está la gente que se queda...Y que descubre que ha pasado como quien dice a un nivel superior, esa toma es una película en sí. Cuando hablo de esta función centrípeta en el cine, estoy hablando de esa sensación.
Hay extremos, una película hecha de una sola toma, de una hora veintisiete, la vi el año pasado y es tal vez lo más innovador que se ha hecho en cine desde su invención, esta es “El arca rusa”. Hay también una película de Michael Snow, realizador canadiense que se llama “la región central” y que dura siete horas con una cámara que da vueltas sin parar en un sólo lugar. Pasa el día, llega la noche, sale el sol, la gente va allí y se pone a dormir, despierta, se toma una cerveza, mira... Es una experiencia que algunos aceptan y otros no, pero lo que quiero decir es que esa experiencia, esa sensación de quedarse en un mundo cerrado y no querer pasar a otra toma, y esta es mi idea, esta experiencia se puede hacer con tomas mucho más cortas, con tomas que no vayan más allá de veinte a treinta segundos.
La función holística
Pero existe otra función bastante más curiosa que yo llamaría holística. Una función que presupone una estructura más compleja. Hablamos de una función holística en un plano cuando tenemos la impresión de que en un sólo plano está la totalidad de la película. Tenemos esa impresión. Los lectores de Proust recordarán que basta leer tres o cuatro páginas para tener la impresión de haber leído veinte volúmenes, no sólo porque se hayan aburrido mucho. Y que Proust se lo puede leer cincuenta veces, cien veces y cada vez uno lee un libro distinto, porque cada vez uno se salta páginas distintas.
Esa sensación que llamo holística, es que en una sola imagen de repente se sienta toda la película, yo pretendo que se pueda hacer con todas y cada una de las tomas de una película. Pretendo, digo, porque nunca lo he conseguido, pero creo que me quedan todavía doce o catorce años de trabajo, y si me cuido creo que se puede llegar a eso.
LA FUNCION COMBINATORIA
Pero hay otra función más, que creo que es tan importante como esa y llamaría la función combinatoria. Y los jóvenes, creo que la entienden más que los de mi generación. Que es cuando uno después de haber visto unas cuantas tomas de la película, empieza a inventarse otras maneras de montarla, de organizarla. Una función que la tienen todos los que tienen un video disco, y que les gusta una escena y la ven veinte veces. La tienen también los que hacen lo que se llama zapping, o sea pasan de un canal a otro y que van haciendo una combinación de tomas.
Una película filmada, jugando con ciertas inadecuaciones de la continuidad puede permitir que uno constantemente mientras la ve, esté combinando películas nuevas. Nótese que no estoy hablando de la idea de que el espectador debe ser autor de la película, estoy hablando de una combinatoria que esté ya en esa película que pueda ser integrada a las otras funciones anteriores: a la que cuenta una sola historia, a la que trata de quedarse dentro de la toma, y a la que una sola toma alude a la totalidad de la película.
LA FUNCION ALEGORICA
Hay otra función que se puede confundir con la función holística y la llamaremos ahora: alegórica. Cuando uno va a lanzar una película, cuando se está preparando el lanzamiento, la publicidad y todo eso, llegan una serie de expertos alguno de los cuales, experto en comunicación. Hay uno muy importante que es el que va a hacer el afiche de la película.
Ese personaje se dedica a verla del comienzo al final y ver cual toma es el símbolo de toda la película. Cual toma da una idea más fuerte de la película para que le den ganas a uno de ir a verla. Esa persona está viendo esas tomas de la película que son el símbolo de toda la película y yo creo, insisto y persisto en que uno puede crear esa función en cada una de las tomas de la película.
LA FUNCION RECURSIVA
Y finalmente creo que hay otra función que es más curiosa y yo la llamaría la función recursiva. Uno puede filmar una escena, una toma de tal manera que cuando uno termina de verla, el espectador, dice: vi lo que vi, o vi otra cosa. Y dan ganas de volverla a ver. Esa necesidad, esa gana de volver a ver la toma yo la llamaría la función recursiva. Y también creo que la puede tener cada toma de una película.
Voy a dar un ejemplo, porque es menos evidente que las otras. Una película que se llama “las almas fuertes”, hace un par de años; el personaje es la historia de una mujer, una campesina. Estamos viendo hablar a una señora que evidentemente es una señora de 90 años (la actriz tenía 87), mientras está hablando ella se mueve en un nivel y la cámara la sigue, en otro nivel otros personajes se mueven de atrás con otro proyecto. Y de repente hay alguien que pasa delante de la cámara, y ese momento aprovecho yo para poner a la actriz real de la película, que hace el personaje joven, maquillada y vieja. Son casi iguales, pero hay una pequeña diferencia porque a la actriz joven uno le reconoce la cara. Al verla uno dice pero y ella, y antes quién era? Bueno, esa pequeña duda crea unas ganas de volver a verla, verdad.
TODAS LAS FUNCIONES
Ahora imaginemos una película que tenga activadas todas esas funciones, cierto, recapitulo: centrífuga, centrípeta, combinatoria, holística, simbólica y recursiva. Son seis, yo creo que hay ocho, pero las otras no se me han ocurrido todavía. Pero estoy seguro de que son ocho. Esas funciones del plano, estamos hablando aquí nada más que del plano, y su manera de combinar crean un extraño efecto de esfera en una película. Nosotros estamos viendo una película, con un orden explicito, que es el orden de la toma 1 a la toma 350. Activando todas esas funciones se puede crear un orden implícito. Usando la expresión de orden implícito – explicito estoy en el fondo citando a David Bum que lo usa para referirse a la distinción hecha por Descartes entre las cosas que vemos; el mundo real y el ser cogitante; que piensa. Descartes los une a través de Dios y Bum los une a través de su sistema llamado espejente. No lo vamos a tratar ahora porque no soy profesor de física.
Este es mi primer punto de partida, esta es mi ambición. Estoy muy lejos de conseguirla y creo que alguien si no soy yo, al menos alguien puede conseguirla. La posibilidad de crear un film de una complejidad tal que parezca una estructura viva, que cuando entramos a ver una película tengamos la impresión de entrar en la cabeza de un ser vivo, de una inteligencia más que mediana.
Fuente: M. Carreño - 23 SEPT 2003
Manifiesto Judeo Nazi de Ariel Sharon / Entrevista de Amos Oz

En diciembre de 1982 el periodista israelí Amos Oz entrevistó para el periódico Davar a Ariel Sharon, poco después de su dimisión como ministro de Defensa a raíz de las conclusiones incriminatorias de la comisión israelí de investigación sobre las matanzas de Sabra y Chatila. En esta entrevista, Sharon explicita una lógica de genocidio contra el pueblo palestino que se aproxima en términos y prácticas a la ejecutada por el nazismo, régimen por el que el actual primer ministro muestra abierta admiración. Sus palabras expresan esa determinación de aniquilación efectiva del pueblo palestino que en Sharon puede resultar extrema pero que históricamente es la propia del conjunto del movimiento sionista, incluido el Partido Laborista
[CSCAweb]
Este auténtico manifiesto 'judeo-nazi' es el texto de una entrevista realizada por Amos Oz, conocido periodista y escritor israelí de izquierdas y antiguamente pacifista, publicada en el periódico israelí Davar el 17 de diciembre de 1982. El texto apareció en 1983 en una selección en hebreo del mismo autor, traducida ese mismo año al francés por Clamann Lévy en París con el título: "Las voces de Israel". Oz tituló esta entrevista "Tierno y delicado" (páginas 79 a 91). Esta versión francesa es la que se reproduce a continuación.
El periodista Amos Oz no quiso revelar el nombre de su interlocutor y explicó en ese mismo libro que "como 'T.' se sigue negando a 'descubrirse', me veo obligado a respetar la promesa que le hice de conservar su anonimato". Ahora bien, la personalidad de este personaje que se esconde detrás de la letra 'T.' no deja duda alguna: ni por la descripción física que se da del personaje, ni por la del entorno en el que se desarrolla la entrevista (un 'moshav' [1] cerca de Tel Aviv), ni por el discurso que se mantiene en el curso de esta entrevista, poco después del nombramiento de la comisión [Kahan] de investigación sobre las masacres de Sabra y Chatila. Es evidente que, después de que se le sometiera a examen y antes de que terminara la investigación, Sharon sintió que su porvenir político se veía definitivamente comprometido. Eso es lo que explica que se haya 'abandonado' sin moderación alguna, desenmascarándose de golpe y mostrando sus cartas con toda serenidad. Se trata de una justificación ideológica de los crímenes cometidos en el Líbano y que en esa época le reprochaban la mayoría de los israelíes. En cierto modo lo que quería decir era: todos me reprocháis que sea un nazi, pues bien, yo lo reivindico en voz alta y clara, porque eso es lo único verdadero y justo que hay en este mundo y este método ha demostrado su eficacia desde Hitler...
Se trata, por lo tanto, de una auténtica profesión de fe nazi. Sharon lo dice y lo reivindica muy claramente: ¡él es un 'judeo-nazi'! Y lo que es peor, señala explícita y especialmente su voluntad de aplicar a los palestinos lo que Hitler hizo a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial, y lamenta que este programa no se aplicara en 1948, en el momento de la creación del Estado de Israel (cuando se desencadenó una guerra para apropiarse de las tierras palestinas, guerra en la que Sharon participó personalmente).
Sin embargo, lo único escandaloso de esta profesión de fe es que dice abierta y explícitamente lo que la ideología sionista siempre ha afirmado con menos precauciones verbales desde su nacimiento a finales del siglo XIX. De hecho, este manifiesto resume la ideología sionista no sólo respecto a los palestinos árabes, sino sobre todo respecto a los judíos del mundo: Sharon explica en él la necesidad de una doble deportación: la de los judíos a tierras de Palestina y la de los palestinos fuera de Palestina. El sionismo adopta claramente el credo del movimiento antisemita: el judío es un extranjero en su propio país y debe tomar un "billete sin retorno". Esta expresión -que fue utilizada por Sharon hace unos días [2] respecto a Arafat y los palestinos de Ramala- no es una invención de Sharon sino de los nazis que el 1 de abril de 1933, durante el día de boicot a los comercios judíos de Berlín, lo escribieron en carteles colocados en los puestos judíos en estos términos: "Un viaje sin retorno a Palestina". Recordemos aquí otra imitación a los nazis cuando Sharon tatuó a los palestinos detenidos en los campos de detención israelíes [3].
Para deshacerse de los judíos, el sionismo y el antisemitismo actuaron juntos para dar crédito a esta idea racial del judío 'extranjero en su propio país', a semejanza de Théodore Herzl, fundador del movimiento sionista, que consideró a los judíos "turistas" en su país. Lo que es menos conocido es que Herlz fue el primero en emplear la expresión 'Solución final' [4] para la cuestión judía, incluso antes de que los nazis se apoderaran de ella.
El Nacional-Socialismo (nazismo) alemán de Hitler actuó contra los judíos en nombre mismo de la ideología sionista y tejió unos estrechos lazos con este movimiento hasta el punto de adoptar el mismo programa que reivindicaban los sionistas: la deportación de los judíos europeos a Palestina. Sin embargo, la guerra se interpuso en la ejecución de ese plan, con los resultados que conocemos.
Lo que hoy llamamos fascismo o nazismo también es una ideología racial fundada en el principio de la fuerza bruta como fuente legítima de la historia humana. Es la ley de la selva y los hechos consumados. Esta misma ideología es la que fue reivindicada por los sionistas alemanes y de la Europa central los cuales formaban parte ellos mismos de la esfera de influencia fascista europea. La expresión 'Muro de Bronce' resume esta idea del empleo de la fuerza bruta como método privilegiado de acción política. Toda la política sionista en Palestina antes y después de la creación del Estado de Israel obedeció a la ley de la fuerza y del crimen como herramientas necesarias para alcanzar unos objetivos políticos.
Este sionismo-fascismo judío fue rechazado por el judaísmo y durante mucho tiempo ha sido minoritario. Sin embargo, la Segunda Guerra Mundial invirtió esa relación y el judaísmo dio un vuelco hacia el campo del sionismo. Esta identificación del judaísmo con el sionismo fue una verdadera victoria ideológica póstuma del nazismo que actuó para hacer del judaísmo una entidad racial y no religiosa como lo es el cristianismo o el islam.

Como veremos a continuación, la abierta reivindicación que hace Ariel Sharon de la ideología nazi en esta entrevista no debería sorprendernos demasiado, por muy escandalosa que sea. Es la simple confesión de la lógica propia del movimiento sionista desde su génesis. Por esa razón, la mayoría de los israelíes y de los sionistas en general encuentran normales los crímenes contra las poblaciones civiles palestinas y árabes, y la política de expansión de Israel. En 2001 los israelíes eligieron en la persona de Ariel Sharon a un criminal contra la Humanidad multireincidente y admirador de Hitler, y ello con una amplia mayoría y con el apoyo de todos los partidos, incluidos los socialistas israelíes que forman parte de su gobierno. No ha habido ninguna protesta extranjera que denuncie este escándalo que no tiene nombre y esta amenaza para la paz mundial.
Sharon empezó su carrera militar a la edad de 14 años en la organización terrorista la Gadna, luego Haganah, que en 1947-1948 desempeñó un papel importante en las masacres de poblaciones palestinas para empujarlas a abandonar su país. En 1953 Sharon formó un comando especial llamado 'Unidad 101', sobre el modelo de los 'Einsatzgruppen' alemanes destinados a la limpieza étnica de los judíos tras las líneas de frente durante la Segunda Guerra Mundial. En octubre de 1953 la Unidad 101 atacó el pueblo de Kibya en a orilla derecha del Jordán, mató a 69 habitantes, mujeres y niños en su mayoría, y destruyó 45 casas. En junio de 1967 Sharon, promovido a comandante del frente egipcio, se lanzó a las operaciones de represalias contra los palestinos en la Banda de Gaza: fueron demolidas miles de casas, centenares de jóvenes fueron deportados al Líbano y a Jordania, y 600 mujeres y niños fueron desplazados al Sinaí.
Los trágicos acontecimientos que se están desarrollando hoy en día ante nuestros ojos en Ramala y en otros lugares de Palestina son la consecuencia lógica del principio del sionismo y, a la vez, del principio del apartheid, pero también del compromiso de occidente con este poco recomendable movimiento. Los países occidentales asumen una responsabilidad incuestionable en los crímenes cometidos en Palestina, sobre todo después de que Ariel Sharon fuera elegido primer ministro y recibido en occidente con gran pompa.
"Por mí, puede usted calificarme de lo que quiera, de monstruo o de asesino, si le gusta. Tenga muy en cuenta que yo no odio a los árabes. Al contrario. Personalmente, me siento mucho mejor entre ellos, sobre todo con los beduinos, que entre los yids [5]. Los árabes, al menos aquellos a los que no hemos corrompido, son personas orgullosas, razonables, crueles o generosas según haya necesidad. Los yids son completamente retorcidos. Para enderezarlos habría que retorcerlos con fuerza en el otro sentido. En dos palabras, esta es toda mi filosofía.
"Por mí, puede otorgar al Estado de Israel todos los nombres de infamia que quiera, llamarlo Estado judeo-nazi si le apetece, como Liebovitz [6], ¿por qué no? Más vale un judeo-nazi vivo que un mártir muerto. A mí me da igual ser un Gadafi. A los goy [7] no les pido ni su admiración ni su cariño. Tampoco les pido nada a judíos de su especie. Tengo ganas de vivir, tengo ganas de que mis hijos vivan, con o sin la bendición del Papa y de los otros grandes espíritus del New York Times. Al primero que levante la mano contra mí o contra mis hijos, lo destruiré, a él y a sus hijos, sin preocuparme de la sacrosanta pureza de las armas, y ya sea católico, musulmán, judío o pagano. A lo largo de toda la Historia, las almas nobles que se han negado a matar han sido masacradas por su vecinos: es una Ley de Bronce [8].
"Aunque usted me demuestre matemáticamente que la guerra que hacemos ahora en el Líbano y que estamos lejos de haber terminado no es en absoluto una guerra limpia ni moral, ni digna de nosotros, me tiene sin cuidado. Aún diría más: aunque usted me demuestre que en el Líbano no hemos alcanzado ni alcanzaremos ninguno de los objetivos que nos habíamos fijado, ni la llegada al poder de un gobierno libanés bien dispuesto hacia nosotros, ni la retirada de los sirios, ni la destrucción de la OPL, ni Haddad, ni los cuarenta kilómetros [9]: me tiene sin cuidado. Aun con todo, valía la pena. Y si tuviera que suceder que dentro de un año que Galilea vuelve a recibir obuses katiucha, lo que me da un poco igual, haremos otra guerra, destruiremos y mataremos dos veces más hasta que tengan bastante. ¿Y sabe por qué valía la pena? Porque hay muchas posibilidades, me parece, de que esta guerra nos haya hecho dignos de odio para todos los países que se dicen civilizados [10]. De una vez por todas. Así quizá acaben definitivamente todos los charloteos sobre la especificidad de la moral judía, sobre las lecciones que hay que aprender del genocidio y de las persecuciones, sobre los judíos que se supone que salieron de las cámaras de gas con el alma blanca y pura. ¡Basta de sandeces! Lo que hicimos en Tiro y Saida [Sidón], la destrucción de Ein-Haloue [11] (lástima que ese nido de víboras no haya sido totalmente aniquilado), los fuertes bombardeos sobre Beirut, las minúsculas masacres en esos campos de quinientos árabes, usted habla de masacre; es una pena que fueran las Falanges las que se ocuparon y no nosotros, con nuestras manos tiernas y delicadas. Pues bien, todas estas nobles y buenas acciones han terminado definitivamente con la viejas cantinelas a propósito del pueblo de elite, luz de las naciones. ¡Cuánta mierda envuelta en seda! ¡Gracias a Dios, nos hemos desecho de la elite y de la luz!.
"Sepa que yo personalmente no tengo ninguna razón de ser mejor que Jomeini, que Brejnev, Assad, Gadafi o Margaret Thacher, e incluso que Henry Truman [12] que mató a medio millón de japoneses en dos bonitos bombardeíllos. Quiero ser más astuto que ellos. Más hábil, más prudente, más eficaz, pero en ningún caso tengo la ambición de ser mejor o más hermoso. Dígame usted mismo: ¿son desgraciados los malos en ese mundo?¿qué les falta? A cualquiera que trata de atentar contra ellos de cualquier manera, le cortan brazos y manos. Incluso a veces a quienes no les han hecho nada. Cogen y devoran todo lo que tienen ganas de comer, cuando tienen suficiente fuerza para cogerlo y devorarlo. Y luego no sufren ni indigestión ni castigo divino. Lo que yo quiero [13] es ver que Israel forma parte de ese club. Es cuestión de tiempo. Quizá el mundo empiece por fin a temerme antes que a compadecerme. Quizá se teman mis ataques de locura en vez de extasiarse ante mi noble alma. ¡Que se pongan a temblar! ¡Que nos traten de país de locos! ¡Que se digan que somos unos salvajes, que suponemos un peligro de muerte para todos los vecinos, que somos unos anormales, capaces de entrar en cólera por el asesinato de un solo niño, uno solo, y a causa de ello de hacer volar por los aires los pozos de petróleo de todo Oriente Medio. Y, dicho sea de paso, si se tratara de un niño vuestro tendríais el mismo lenguaje que yo. Que tengan en cuenta en Moscú, en Washington, en Damasco y en China que si tiran sobre nosotros, sobre un embajador, un cónsul, o incluso un tercer secretario encargado de cuestiones filatélicas, somos capaces, sin prevenir, antes de desayunar, de desencadenar una tercera guerra mundial. Con esta imagen de nosotros mismos, nos atraeremos -no se sorprenda- simpatías. Vistas las ideas que prevalecen hoy en la juventud y entre los intelectuales de occidente, todos esos pijos y afeminados, se considerará que si nos conducimos así, es que somos víctimas de una injusticia y que nos vemos reducidos a la desesperación y al furor. Y en ese caso, se apresurarán a manifestarnos su apoyo y a identificarse con nuestra lucha. Así es como funciona la retorcida sicología de las nobles almas retorcidas. ¡Lea a Frantz Fanon!. De todas formas, con o sin manifestaciones de apoyo a un Israel desesperado y, por lo tanto, peligroso, lo esencial es que se sepa que conviene acercarse a nosotros de puntillas. Para no encolerizar a la bestia herida. Que den vueltas a nuestro alrededor de puntillas.¡No será demasiado pronto!" [14]
Instalados T y yo en la terraza de su agradable casa de campo, en uno de los moshav [15] más acomodados, contemplamos el espectáculo de una brillante puesta de sol sobre la cresta de las nubes, que alumbra en el horizonte inciertos incendios a las cambiantes luces de fuego, de oro, de malva y de gris tornasolado. Los naranjos [16] nos rodean de sus olores densos y sensuales. Estamos sentados ante un café, servido en unos finos vasos altos. T., quincuagenario [17], cuyo nombre se ha visto una vez más mezclado con episodios gloriosos, es un hombre fuerte y pesado, vestido con un pantalón corto, y cuya piel tiene el halo metálico de los rubios que viven al sol. Ha extendido su piernas peludas ante sí y ha apoyado en los brazos del asiento sus manos nudosas, parecidas a dos bestias de carga, enormes y cansadas. En su cuello se adivina una cicatriz. Al tiempo que pasea la mirada por el naranjal y las huertas que se extienden por el flanco de una colina, me dicta con una voz calma, enronquecida por el tabaco, lo esencial de su filosofía:
"Todavía hay otra cosa, más importante que todas las demás, el fruto más dulce de esta guerra en el Líbano: que ahora ya no se odia sólo a Israel, también se detesta a todos esos pequeños judíos delicados de París, de Londres, Nueva York, Frankfurt, Montreal y de otros países del mismo tipo. Por fin se les odia, a los amables pequeños yids que se pasan el día diciendo que ellos son diferentes, que no tienen nada en común con esos golfos de israelíes, que ellos son judíos de otra especie, limpios y honestos [18]. Igual que en otra época el judío asimilado de Viena o de Berlín suplicaba al antisemitismo que no lo confundiera con el Ost-Jude chillón y maloliente que se insinuaba en la sociedad civilizada para salir de su sucio ghetto de Ucrania o de Polonia. No les sirvió de nada. Ni tampoco les servirá de nada a nuestros limpitos yids gritar hasta mañana que condenan a Israel, que nunca han querido ni querrán jamás hacer daño ni siquiera a una mosca, que prefieren dejarse degollar antes que luchar, que tienen por misión enseñar a los goys la manera de ser buenos cristianos y de poner siempre la otra mejilla. No les servirá absolutamente para nada. Ahora las están pasando canutas por nuestra culpa y, créame, es un placer verlo. Sienta muy bien. Están acabados, esos pequeños judíos que han convencido a los goys de ceder ante los cabrones de Vietnam, de ceder ante Jomeini, de ceder ante Brejnev, de tener piedad con el jeque Yamani por su infancia de colonizado, de hacer el amor y no la guerra. O mejor, no hacer ni lo uno ni lo otro sino escribir una tesis doctoral sobre el amor y la guerra. Se ha acabado todo eso. Ni siquiera pueden soportar al yid perfectamente maquillado, porque no se ha contentado con crucificar a Jesús, ha tenido que crucificar también a Arafat en Sabra y Chatila. ¡Helos ahí, metidos en el mismo saco que nosotros, y es fantástico! Se profanan sus cementerios, se queman sus sinagogas, se les insulta con todos los insultos clásicos, se le echa de los clubes honrados, se les dispara en sus restaurantes folklóricos, se asesina un poco a sus hijos, se les obliga a quitar la mezuza de sus puertas, a mudarse, a cambiar de profesión y pronto se pondrá esta inscripción en sus lujosas mansiones: "Judíos a Palestina". Y, ¿sabe qué? Vendrán a Palestina, no tendrán elección.
"Eso es lo que nos ha tocado de prima por la guerra del Líbano -Dígame: ¿no valía la pena? Los buenos tiempos ya no están muy lejos ahora, amigo.
"Los judíos van a empezar a venir. Los nuevos inmigrantes ya no se irán y los emigrantes volverán. Entonces los judíos asimilados comprenderán que no les sirve de nada ofrecerse voluntarios para ser "la conciencia de la humanidad" y todo eso. La conciencia de la humanidad comprenderá por medio de su culo lo que no ha podido entrar por su cabeza atascada: que los goys, hoy como siempre, están enfermos de los yids y de su noble conciencia. Al pueblo judío no le quedará más que una vía: volver a casa, todos, y rápido, construirse un fuerte blindaje, una muralla sólida con un nido de metralletas en cada esquina y luchar como diablos contra todo aquel que ose abrir el pico por los alrededores. Si un vecino se alza contra nosotros, hay que quitarle por la fuerza, y definitivamente, la mitad de su territorio y quemarle la otra mitad. Incluido el petróleo. Incluido el uso de armas atómicas. Hasta que se le pasen las ganas de buscarnos las cosquillas. ¿Sabe en qué acabará todo esto? Agárrese, amigo, se va a llevar una buena sorpresa; le voy a decir a qué nos llevará todo esto. A tres grandes y nobles cosas, morales y justas, que usted como yo desea sin saber cómo obtenerlas: Primero, a la reagrupación de los exiliados; segundo, a la vuelta a Sión y tercero, a una paz justa y duradera. Perfecto. Después de eso el país conocerá más cuarenta años de paz y se realizará todo lo que deseamos. Ya no estaremos desarraigados, cada uno vivirá bajo su viña.
"En cuanto hayamos acabado este capítulo, el de la violencia, entonces será vuestro turno, el turno de declamar vuestro texto. Produzcan para nosotros una hermosa cultura, unos valores, el humanismo. Hagan la amistad entre los pueblos, la luz de las naciones, todo lo que quieran, la moral de los profetas. Háganos un Estado judío humanista por el que todo el mundo se felicitará, y por el que ustedes se felicitarán los primeros. Hagan que nos aplaudan mucho y el campeonato del mundo de altura moral. Así es, amigo. Primero vienen Josué y Jefté para limpiar el lugar, borrar cualquier huella de Amalek y después, sólo después, quizá venga el tiempo del profeta Isaías con el lobo y la oveja, el tigre y la cabra y todo ese zoo encantador. A condición de que también en los tiempos mesiánicos nosotros seamos el lobo y los goys del lugar sean la oveja. Para mayor seguridad.
"Me pregunta usted si no temo que la masa de pequeños judíos que nos van a enviar los antisemitas no nos envuelva en su melaza y nos reblandezca completamente. Mire: la historia tiene sus artimañas, su dialéctica, su ironía. ¿Quién ha ampliado las fronteras del Estado de Israel casi tanto como el Rey David desde el monte Hermón hasta Ras-Mohamad [19]? Levi Ben Dvora [Levi Eshkol]. Ha tenido que ser ese discípulo de Gordon, ese afeminado, ese vegetariano. ¿Quién en cambio se prepara para volvernos a meter dentro de los muros del ghetto, quién es el cuervo estúpido de la fábula que canta para el zorro y deja caer el queso?¿Quién ha devuelto todo el Sinaí para tener una apariencia conveniente? ¡El jefe del Betar en Polonia! Este hombre tan orgulloso, Menahem Ben Hassia [Bejín]. Fíjese que nunca se puede estar seguro de nada. Lo único que yo sé es que mientras uno luche por su existencia, todo está permitido. Incluso lo que no lo está, incluso echar a todos los árabes de la orilla occidental del Jordán. Absolutamente todo.
"Judeo-nazismo, sí, Liebovitz tiene razón. Y, entonces, ¿por qué no? Escúcheme, amigo mío. Un pueblo que se ha dejado aniquilar y masacrar, que ha permitido que se haga jabón con sus hijos y pantallas de lámpara con la piel de sus mujeres, ese pueblo es un criminal mayor que sus asesinos. Peor que los nazis. Vivir en este mundo de lobos sin usar los puños, los dientes y las uñas es un crimen más horrible que asesinar. La prueba: los hijos de Heydrich, de Himmler y de Eichmann viven mejor que quieren e incluso se dan el lujo echarnos un sermón, mientras que los hijos de Baal-Shem Tov, de Gaon de Vilna y de todos los judíos humanistas y pacifistas que filosofaban tan bien en Praga y Berlín, esos no nunca le echarán un sermón a nadie. Han desaparecido para siempre.
"Lea la poesía de Uri Zvi Greenberg [20] en vez del agua de rosas de Gordon y de Martin Buber. Tome, por ejemplo, su poema: "Dios mío, Padre de las Naciones". Apréndaselo de memoria: puede que un día eso salve la vida a sus hijos. Si nuestros deliciosos padres en vez de escribir obras sobre el amor del género humano, en vez de ir hacia las cámara de gas cantando "Escucha, Israel", si hubieran venido aquí, si -y no se caiga de la silla- hubieran masacrado a seis millones de árabes, o incluso nada más que un milloncillo, ¿qué habría pasado? Seguramente se habrían escrito sobre ellos dos o tres páginas poco agradables en los libros de historia, se les habría calificado con todo tipo de adjetivos, pero ahora nos encontraríamos aquí, un pueblo de veinte, veinticinco millones de habitantes. Respetable, ¿no? Y nuestros escritores habrían escrito hermosas novelas, como Gunter Grass o Heinrich Böll, sobre nuestro sentimiento de culpabilidad, nuestra vergüenza y nuestro arrepentimiento, y nos habrían aportado varios premios Nobel de literatura y de moral. Nuestro gobierno incluso hubiera podido pagar, gracias a los ingresos de nuestros pozos de petróleo, indemnizaciones a los árabes que no hubiéramos tenido tiempo de liquidar. Pero, al menos, el pueblo judío se encontraría en su tierra. ¡Veinte, veinticinco millones! Y, créame, a pesar de nuestros crímenes, todos esos cabrones de Moscú y de Washington no habrían dejado de adularnos de la mañana a la noche y de bombardearnos de halagos y de proposiciones. A pesar de nuestras manos cubiertas de sangre.
"Aún hoy, por el pueblo judío estoy dispuesto a ocuparme voluntariamente de ejecutar el trabajo sucio, de los asesinatos de árabes según haya necesidad, de echar, quemar exiliar; todo lo que haga falta para que se nos odie. Dispuesto a calentar el suelo que pisan los yids de la diáspora hasta que se vean obligados a precipitarse a venir gritando hasta aquí. Aunque para ello tenga que volar por los aires varias sinagogas. Me da igual. Y me da igual si cinco minutos después de que haya acabado todo el trabajo sucio, cuando se haya logrado el objetivo y todo esté en su sitio, ustedes me hacen un proceso de Nuremberg. Me puede condenar a prisión de por vida. Me pueden colgar por crímenes de guerra [21] si les da la gana. Después limpiaréis cuidadosamente con lejía vuestra noble conciencia y seréis lo bastante guapos, altos y sanos como para entrar en el club de los pueblos civilizados. No lo duden. Déjenme que me ocupe de ese trabajo sucio, insúltenme con todos los insultos que se les ocurran. Lo que ustedes no pueden comprender es que el trabajo repugnante del sionismo no se acabó en 1948 y por vuestra culpa. A causa del 'yidismo' de vuestra alma, de vuestro espíritu heredado del exilio, del complejo de Herbert Hizé. ¡Es una lástima!. Hubiéramos podido ser hoy un pueblo como los demás, con una moral de vegetarianos, con relaciones de buena vecindad con Iraq y Egipto, incluso con un breve certificado de antecedentes penales. Como todo el mundo, como los ingleses, como los franceses, como los alemanes y los norteamericanos, que han tenido mucho tiempo para olvidar lo que les hicieron a los indios, y como los australianos, que masacraron a casi todos los indígenas. ¿Qué hay de malo en ello? Un pueblo honorable con un certificadillo de antecedentes penales. Ocurre en las mejores familias. Y ya se lo he dicho, estoy dispuesto a asumir el certificado de antecedentes penales con Begin y Raful [22]. Acepto que sean ustedes quienes me sucedan, ustedes los cantarines mañanas, los puros, los vegetarianos. Ustedes escribirán libros de arrepentimiento sobre mis crímenes. El público admirará vuestro sentido moral. Y se les perdonará. Serán introducidos en los salones de más alto copete. Pero sólo después de que mi cañón y mi napalm hayan quitado a los indios las ganas de arrancar las cabelleras de vuestros hijos y de los míos, y después de que millones de yids hayan encontrado aquí una casa lo bastante grande como para acogerlos.
"¿Por qué los llamo siempre yids? Se lo voy a decir. No con mis palabras, porque yo soy un judeo-nazi, ¿no?, sino con las palabras de nuestro Maestro Moisés, ¿sabe?, el de los Diez Mandamientos, un judío al que hasta los yods han dado un certificado de conformidad. Esto es lo que él dice de nosotros: "Y entre estas misma naciones no encontrarás reposo, ni un punto de apoyo para la planta de tus pies. Entonces, el Señor te dará un corazón asustado, introducirá el fracaso en tus ojos y la angustia en tu alma, y tu existencia flotará incierta ante ti, y temblarás noche y día, y no creerás en tu propia vida". He aquí todo el Exilo en una frase, la descripción exacta del yid, como si se la mirara al microscopio, tal y como el sionismo ha venido a hacerlo desaparecer. Pero esto no será posible mientras los yids no hayan comprendido dónde viven y qué les espera si no vuelven a casa antes de que anochezca. El yid tiene malas entendederas. "Pueblo tan testarudo como un asno". Mire en torno a usted con los ojos bien abiertos, verá que se acerca la noche, vuelve la noche. Y sabemos cuál es la suerte del yid que está fuera cuando cae la noche. ¡Tanto mejor si la guerra del Líbano ha ensombrecido un poco su horizonte, si empiezan a tener miedo y a sufrir. Van a volver a casa, a toda velocidad antes de que caiga la verdadera noche. ¿Soy antisemita? Bien, entonces borre todo esto, no anote lo que le acabo de decir. No hay que citar a un antisemita. Diga mejor lo que dijo Lilienblum [23]. Él no era antisemita; incluso tiene una bonita callecita que lleva su nombre en Tel Aviv ( Y T. coge un cuadernito que había encima de la mesa desde que llegué y lee): "¿Acaso no es la señal que nuestro padres y nosotros mismos hayamos deseado y deseamos todavía seguir siendo la vergüenza de la humanidad? ¿Qué nos guste vivir como bohemios?" Lo dice Lilienblum, no yo. Créame, amigo, he mirado con lupa toda la literatura sionista, no adelanto nada sin pruebas. ¿Quiere oír a Herzl en persona? Se lo ruego: "Cuando el hombre está sano y sus negocios funciona, puede aguantar lo demás". No sé si Herzl hablaba yiddish, se dice que no, pero esta frase le viene derecha de la deformación yid, muestra exactamente el camino de Auschwitz.. ¿No le bastan Lilienblum y Herzl. Escuche entonces lo que dice un filósofo y médico de talla internacional, Maimónides: "La razón por la cual perdimos nuestro reino y por la cual nuestro templo fue destruido, nuestro exilio prolongado, es que nuestros padres pecaron al no aprender la guerra y la conquista de territorios". La conquista de territorio, amigo. ¡No la simple defensa de las vidas y de los bienes!¡Ni la línea verde!¡Ni la guerra al-no-haber-otra-alternativa! Pueden escribir de mí que soy el deshonor del género humano: no tengo inconveniente. Por el contrario, les propongo que nos repartamos el trabajo: yo haré lo que sea necesario para echar a los árabes lo más lejos posible de aquí, lo que sea para suscitar el antisemitismo, y ustedes escribirán poemas sobre la triste suerte de los árabes y vendrán a acoger aquí a los yids que yo habré hecho que se refugien aquí. Ustedes les enseñarán a ser la luz de las naciones. Yo destruiré Hirbet-Hizé y ustedes dirán su oración fúnebre y se manifestarán en contra de mí. Ustedes serán el honor del familia, yo seré su vergüenza. ¿Le parece bien?"
En un momento de su monólogo, aquí o quizá antes, interrumpí a T. para expresar en voz alta una reflexión que tenía en mente, sin duda más para mí que para él: ¿Es posible que lo que Hitler infligió a los judíos no haya sido solamente un hachazo, sino también una mordedura de serpiente cuyo veneno se ha insinuado en los corazones de algunos de nosotros. T. no protesta ni alza la voz, lo mismo que ha conservado la calma a lo largo de todo el monólogo, lo mismo que nunca ha levantado la voz durante las horas difíciles que ha conocido, o durante las hazañas famosas de las que ha formarte parte. Me responde tranquilamente:
"Escuche, amigo. Si los judíos hubieran practicado menos la masturbación intelectual sobre la salvación del mundo y el progreso de la humanidad -quiero decir, Marx, Freud, Fafka, Einstein también- si en vez de eso se hubieran dado prisa en crear, aunque hubiera sido sólo diez años antes, un pequeño Estado judío, una cabeza de puente independiente, y si para defender ese pedacito de país hubieran inventado un pedacito de bomba atómica, si hubieran hecho esas dos cosas, no habría habido Hitler. Ni genocidio. Nadie en el mundo habría osado tocar a los judíos y ahora estaríamos aquí veinte millones, desde el Canal hasta los pozos de petróleo. Ni siquiera habríamos tenido que tirar nuestra bomba sobre los árabes o los alemanes. Habría sido suficiente con que hubiera una bombita en un almacén de un minúsculo Estado judío, en 1936 o en 1939, para que ningún Hitler osara tocar un solo pelo a un solo judío: estarían vivos todos los que han desaparecido, ellos y sus descendientes. ¿Era realmente algo por encima de las posibilidades de los judíos del mundo entero el fundar, en los años treinta, un pequeño Estado con una pequeña bomba? Así quizá hubiéramos podido ahorrar a los goys una Segunda Guerra Mundial y a nosotros mismos cinco o seis guerras con los árabes. Escuche lo que está escrito respecto a esto en el Deuteronomio: "Y seréis reducidos a un puñado de hombres, después de haber igualado en multitud a las estrellas del cielo, porque habrás estado sordo a la voz de tu Dios Eterno". ¿No le dan escalofríos al oír eso? Cerca de este mismo versículo, está escrito sobre los judíos de su especie: "El hombre más tierno y más delicado de vosotros...comerá la carne de sus hijos...hasta tal punto te verás sitiado y rodeado en todas las ciudades por tu enemigo ". No le gusta demasiado, ¿verdad? Veo claramente por la cara que pone que no le gusta, no está en el espíritu de nuestras bellas tradiciones el comer la carne de los propios hijos. ¡Asqueroso, repugnante! Tiene razón. Pero si no queremos que nos vuelva a suceder, tenemos que deshacernos de una vez por todas de la enfermedad yid. No ser ese hombre tierno y delicado, en todo caso, no en este planeta, en el del Principito quizá, pero no en el nuestro.
"Venga, vamos dentro, que a los mosquitos que tengo aquí no les caen demasiado bien los izquierdistas. Tal como lo que veo, necesita un buen vaso de whisky. Siéntese. Tengo de varios tipos, ¿cuál prefiere? Sin duda va a necesitar un o dos minutos para decidirse. Tómese su tiempo, amigo, y cuando acabe de pensárselo, dígame qué ha decidido y beberemos juntos. En realidad, debería ahorcarlo, a usted y a todos sus amigos, pero en vez de eso, le suelto un discurso y le ofrezco un whisky. Quizá yo también me he vuelto un poco yid. Es muy contagioso".
Notas:
1. Granjas cooperativas sionistas. Ver nota 15. [Nota de CSCAweb]
2. En abril de 2002, en relación a la salida de Arafat de Ramala. [Nota de CSCAweb]
3. Durante la represión de la segunda Intifada. [Nota de CSCAweb]
4. Herlz reivindicó -y expresó- por primera vez esta expresión, "endgültige Lösung des Judenfrage" ("solución final de la cuestión judía") en el periódico Der Kongress del 4 de junio de 1897, texto reproducido en el libro de T. Herlz,, "Zionistis Schriften, Gesammelte Zionistishe Werke, vol I, Tel Aviv, 1934, pág. 154.
5. Abreviatura de yiddish, judío alemán. [Nota de CSCAweb]
6. Profesor Yeshayahu Liebovitz, universitario ortodoxo, conocido por su denuncia del nazismo en Israel.
7. Nombre dado por los judíos a las personas extrañas a su culto y, especialmente, a los cristianos. [Nota de CSCAweb]
8. La expresión "Ley de Bronce" es característica de la doctrina y del lenguaje del nacional-socialismo alemán.
9. Esos eran los principales objetivos durante la invasión del Líbano decidida por Sharon a espaldas de su gobierno.
10. El rechazo de la moral y de los principios de la civilizaciones es un leitmotiv de la literatura nazi.
11. Campo de refugiados palestinos cerca de Sidón , sometido a violentos ataques de la aviación israelí, especialmente el 12 de junio de 1982.
12. Esta claro que el autor habla en tanto que responsable principal de operaciones, que no e otro que Ariel Sharon.
13. También está claro que este personaje es un "responsable en jefe", por lo tanto, de nuevo Ariel Sharon.
14. Sharon acaba de explicar una de las trampas de la política de agresión israelí: cuanto más horribles son sus crímenes, más excusas se les encuentran
15. Muy probablemente se trata de Kfar Malal, donde nació Sharon en 1928. Es un pueblo agrícola situado en el valle de Sharon, a diez millas de Tel Aviv y de Jafa. Fue uno de los primeros moshav que se fundaron en Palestina. En su origen estas granjas cooperativas eran administradas según principios comunitaristas inspirados en sus homólogos de la Alemania de los años 20 y 30 y animados por el régimen hitleriano.
16. La granja de Sharon tenía naranjos.
17. En 1982, fecha de la entrevista, Sharon tenía 52 años.
18. Una de las tácticas del sionismo, desde que se pasó a la acción, fue favorecer la amalgama entre sionismo y judaísmo, especialmente por medio de la incitación a la ira y a la violencia contra los judíos.
19. Ciudad costera del Sinaí, cerca de Sharm al-Sheikh.
20. Poeta israelí nacido en Galicia y emigrado a Palestina en 1924. Se adhirió a la organización terrorista Irgun y fue elegido en la Knesset en tanto que miembro del partido Herut.
21. Alusión a la investigación decidida unas semanas antes, el 29 de septiembre de 1982, sobre las masacres se Sabra y Chatila por parte de los falangistas bajo control de Sharon.
22. Rafael Eytan, general del Ejército, amigo de Sharon; dimitió después de las masacres de Sabra y Chatila
23. Pacifista judío ruso (1843-1910) que se convirtió a las tesis sionistas después de los pogromos de 1881.
Solidaires du peuple palestinien, abril de 2002 Traducción: Beatriz Morales, CSCAweb (www.nodo50.org/csca), 17-05-02 Fuente: www.solidarite-palestine.org