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mayo 17, 2006

No hay que creer en el origen / Una charla informal con Harun Farocki

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Lo que sigue no es estrictamente hablando, un reportaje. Por el contrario, es la transcripción de una charla informal que tuvimos con Harun Farocki en ocasión de su reciente visita a Buenos Aires. Intentamos, en esa oportunidad, ponerlo al tanto de los desarrollos conceptuales que hemos venido hilvanando en nuestro seminario para tratar de obtener una actualización, una suerte de puesta al día del pensamiento de Farocki, al menos en los temas en que hemos enfocado nuestro análisis.

ENTREVISTADOR: Sabemos que llega a Buenos Aires luego de participar en Canadá en una serie de charlas sobre la actual Guerra del Golfo donde su intervención tuvo que ver con algunas reflexiones acerca de las nuevas bombas que incluyen una cámara de vídeo para trasmitir imágenes de los objetivos a destruir. De algún modo "Imágenes del Mundo y Epitafios de Guerra" adelanta, con sus observaciones acerca de las tecnologías de observación, la primera Guerra del Golfo, tal vez ésta segunda Guerra, ¿adelanta "Imágenes del Mundo... 2" ?

HF: Desde hace dos años junto material sobre armas inteligentes como las que se usaron ya en la primera guerra del Golfo. Cuando comencé era un tema muy marginal, pero después del once de setiembre cobró actualidad. De la investigación resultaron dos trabajos breves, que con un sistema de doble proyección se muestran generalmente en "espacios de arte". Se trata de "Eye Machine I y II" . Actualmente estoy buscando fondos para el número tres. En Alemania hice un trabajo más largo para la televisión con un título foucaultiano: "Reconocer y Perseguir". Me dediqué mucho tiempo a este tema y no creo que haga nada sobre la guerra actual del Golfo. Pero es interesante señalar que en aquel momento se hablaba de armas "inteligentes" mientras" que ahora se habla de armas de "precisión". Investigaciones demostraron que no se utilizaron jamás armas inteligentes. Hablar de "armas inteligentes" significa que las armas encuentran su propio objetivo a partir de un procesamiento autónomo de las imágenes. Esto nunca ha existido. El complejo industrial -militar publicitó este termino durante la anterior guerra del Golfo aparentando algo que no existía pero que se pretendía fabricar después. El efecto sugestivo del la guerra del Golfo era mostrar las imágenes tomadas desde las ojivas de los misiles acercándose a sus objetivos. El ojo de la cámara crea una idea de subjetividad y donde hay un sujeto también hay inteligencia.

Se ha dicho que la guerra era un videogame. En estos juegos también se intenta mostrar cosas desde una perspectiva que en la vida real no existe: desde el pie de un hombre sobre patines, desde una bala moviéndose hacia el objetivo etc.; hablando en términos filosóficos se trata aquí de una introspección.

No sé porque hoy se habla de armas de precisión y ya no de armas inteligentes, pero la estrategia publicitaria de esta guerra es muy diferente a la anterior. Murieron muchos civiles, sin embargo hubo una intención de preservar la infraestructura y los civiles. Las armas de la información cayeron sobre centros de información y ya no, como antes, sobre los recursos del país, la infraestructura, las fábricas y las personas.

Siempre es correcto insistir en que los hechos no son tan ideales como parecen en la teoría. Así como decíamos que la industria prácticamente abolió el trabajo manual -y esto no es cierto porque los pobres en los países ricos y sobre todo los pobres en los países pobres siguen realizando trabajos manuales-como la mayoría de las guerras tienen lugar en los países pobres.

ENTREVISTADOR: Es muy interesante lo que dice de que la guerra moderna en un mundo ya cubierto por la información, tiene como objetivo a la información y no a la producción. Y precisamente allí radica también una diferencia entre esta segunda guerra con respecto a la primera: hay ahora mucho más imágenes. Es como si en esa expansión general de la imagen aparecieran mayores posibilidades de instituir una imagen alternativa.

HF: Seguramente, en la mayoría de las imágenes de esta guerra no se pudo ver nada con precisión. Pero las imágenes son, igual como las de los equipos de vigilancia, en los malls, las fábricas, en los hospitales, más bien una representación simbólica que una representación textual. La presencia de las cámaras y los monitores simboliza un determinado estado de derecho. La cámara no puede ver si el cirujano maltrata al paciente o si la empresa donde está instalada la cámara esta a punto de ir a la quiebra. Lo que se garantiza es un determinado estado de derecho: que no haya tiroteos en los pasillos o que la gente no se lleve cosas a sus casas.

En todas las películas los guardias que están frente a los monitores parecen idiotas que reciben un golpe en la cabeza cuando llegan los asaltantes, duermen delante de los monitores y reciben -en esto son más afortunados que nosotros -un magro sueldo. Nosotros miramos todas esas imágenes sin cobrar por ello durante tres semanas.

ENTREVISTADOR: Nosotros hemos trabajado en el seminario, fundamentalmente dos ejes temáticos relacionados con lo que llamamos "Sociedades de Control" y "Sociedades de Consumo". ¿Qué relaciones o conexiones nuevas cree Ud. se han producido en los últimos tiempos?, ¿se han modificado en algo las relaciones tradicionales de producción, control y consumo del capitalismo en los últimos tiempos?

HF. Si, en principio estoy completamente de acuerdo con la idea de Deleuze referida a que a la gente ya no se la quiere encerrar sino marginalizar. Sin embargo, con la idea actual, de una policía mundial que en todos lados pretende imponer las mismas normas, nos acercamos nuevamente a la sociedad disciplinaria de Foucault. Es decir tenemos nuevamente un escenario donde el Banco Mundial dicta las reglas de la economía y los Estados Unidos -dado que la ONU no se acopló -determinan el sistema político y el régimen gobernante.

No creo que sea así en un futuro cercano, esto es una regresión y tiene que ver con reflejos imperialistas. Incluso creo que la crisis de la institución militar y del estado nacional justamente llevan a tratar de aprovechar estas oportunidades para sobrevivir mostrándose fuertes. Pero en realidad todo parece indicar que en la sociedad de información se busca ocupar lugares estratégicos y no una totalidad. Esta contradicción surge ahora caóticamente en el campo militar o policial en esta segunda guerra del Golfo. Esta contradicción entre los conceptos de Deleuze y Focucault se dio también en la historia anterior a esta guerra donde primero se trató de controlar un estado con recursos policíacos y luego atacarlo militarmente. Es ésta la ambivalencia que hay allí en la actualidad.

ENTREVISTADOR: Ud. esta trabajando actualmente en puestas o instalaciones como "Me pareció estar viendo condenados", que oportunamente comentamos en el seminario. Con anterioridad analizó la producción de conceptos por parte del cine cómo 'trabajo' y 'cárcel' ¿La televisión produce algún concepto? Aparece como un nuevo posible medio? En todo caso, ¿puede la televisión promover nuevos conceptos?.

HF: Quizás no tan decididamente, pero sí, producen conceptos. Por ejemplo los periodistas que transmitían directamente Irak en la última guerra, se ponen siempre frente a algún tanque o una casa y hablan al micrófono. De su posición específica como observadores participantes como en la etnografía no tienen nada que contar. Benjamín ya escribió que los soldados que volvían de la segunda Guerra Mundial no tenían nada que contar. Y cuando hablan estos periodistas dejan de ser soldados o al menos ya no juegan al soldado. Entonces allí se produce un concepto de lo importante, de lo significativo, del evento que no debe ser cotidiano. Es decir el concepto es que todos los procesos sin incidentes, no son interesantes. Esto coincide con la lógica de la cámara de vigilancia: Las imágenes no valen nada y se pueden borrar cuando no pasa nada. Es como los estudiantes que vuelven del colegio. A la pregunta de los padres que pasó, no tienen la menor idea de como trasmitirlo. Creo que la televisión tiene tanta dificultad como yo para encontrar una relación entre estructuras de pensamiento y estructuras de imágenes. Se muestra por ejemplo un local, nosotros estamos sentados en la mesa aquí, allá una mujer mira la televisión y el comentario a estas imágenes es que Argentina se encuentra a la víspera de unas elecciones muy peleadas. Es decir por un lado las estructuras son demasiado determinadas y por otro lado son demasiado vagas para poder comunicar algo. Por eso trato en mis instalaciones de armar con las imágenes una secuencia de ideas y luego retomar con las palabras solo algunos momentos de un posible subtexto. Eso ya lo hizo Buñuel en "Las Hurdes" y "El perro andaluz" de no relatarlo todo sino hacer solamente alusiones en el subtexto. Crear campos donde se encuentran determinadas ideas y poder combinarlas de otra manera. En "Imágenes del Mundo..." lo intento con esta estructura de bucle que relaciona siempre de nueva pocos elementos entre si.

ENTREVISTADOR: Estamos hablando del concepto de "paradoja" deleuziano. Pero pareciera ser que la TV no soporta la paradoja sino que busca producir un sentido lineal. Es interesante como, en sus filmes, sin intervención directa de la voz en off, la paradoja surge igual, como en "La Solicitud de empleo", "La Presentación" o "Los Creadores de los Mundos de Consumo", que marca como las sociedades disciplinarias foucaultianas todavía están plenamente presentes aunque sea para conseguir un trabajo.

HF: Si, esto es interesante. Dado que no hay una gramática de las imágenes, necesitamos una estructura para las imágenes, la narración de la acción. Cuando no hay narración, el miedo a la perdida de la estructura es tan grande que se necesita una voz para mantener el todo unido. Y es entonces que las imágenes se vuelven generalmente débiles y pierden autonomía. Siempre pensamos que vivimos en una sociedad óptica o que la imagen se volvió un medio conductor, pero en la computadora, por ejemplo, es evidente que la palabra es mucho más importante que la imagen. Siempre me sorprende de nuevo cuán poderosa es la función ilustrativa asociativa de la imagen como antes cuando únicamente existía la Biblia y las únicas ilustraciones eran las letras capitales. Y de nuestra experiencia escolar todos recordamos imágenes que no tenían ninguna relación con lo que decían los textos. Con la imagen se hace público algo no elaborado, inconsciente.

ENTREVISTADOR: Siempre usamos aquella frase de Deleuze que dice: Lejos de vivir en una cultura de la imagen vivimos en una cultura del clishe. En este sentido es interesante también la cuestión del cuerpo -lo corporal, tanto en el trabajo como en la cárcel.

HF: Es interesante ver como las insignias de los prisioneros, los músculos o tatuajes se volvieron una generalidad social. Determinadas actitudes que en primer medida solamente tomaban los proxenetas, p. ej. llevar un conjunto deportivo, se pusieron de moda. Esto ocurre siempre cuando algo llegó a su fin, como cuando la aristocracia jugaba al pastor, la era agrícola había llegado a su fin. O la cultura del homosexual que fetichiza al marinero.

Es lo que vimos en casi todos los entrevistados (para "Imágenes de Cárceles").

ENTREVISTADOR: Se me ocurre ahora que uno podría pensar la cuestión del tatuaje como una suerte de rebelión contradictoria e inútil frente al ritual de la cárcel o del trabajo Una rebelión que no produce un otro sentido. Una rebelión que se dirige al propio cuerpo.

HF: Hace recién dos días que estoy aquí pero veo que el pelo largo en los hombres aún tiene otro significado que en Europa, donde ya pasó de moda. Estoy pensando si el pelo largo aquí no significa una rebelión frente a determinado modelo masculina y viéndolo así, es un signo comprensible para un contexto determinado. Me imagino a la madre española que le ata prolijamente el pelo a su hijo ...

ENTREVISTADOR: Durante la dictadura la policía solía detener a los jóvenes en la calle y cortarles el pelo.

HF: Claro y esta codificación aún se palpita.

Quiero volver un momento a lo anterior: El tatuaje es un hecho irreversible e implica un culto de identidad. Todo lo demás está predeterminado sociológicamente, lo que uno es, lo que será. Es una metáfora, una marca.

ENTREVISTADOR: El poder siempre exige signos al cuerpo, el que posee un tatuaje pareciera decir, este signo es mío.

HF: Exacto. Y también incluye una inversión como cuando los negros se llaman a ellos mismos nigger, un insulto dado vuelto. Por otro lado me parece muy extraño que esta automarginalización tenga tanto éxito en casi todo el mundo. No hay una película en MTV que no muestre una calle rota de los bajos fondos de los Bronx con chicos jugando al básquet, pareciera que todos anhelan una vida marginal. Me hace acordar esas novelas de marineros de Edgar Allan Po donde siempre hay alguién diciendo "podría haber tenido una vida tan linda en una pequeña ciudad, pero me tentó el mar y tuve que salir a navegar". Un culto a la vitalidad. Pero nos estamos yendo del tema, volvamos.

ENTREVISTADOR: Otra cuestión siempre presente en su obra es la Historia. La historia de los conceptos, de la fotografía. La historia dando sentido a lo actual.

Por lo que me decía recién de la televisión, el tema central sería justamente la ausencia de historia. Hay una historia del cine, pero no de le televisión.

HF: La TV es como la moda: no tiene conciencia de su temporalidad. No diferencia entre algo que surgió y luego se retomó en grados diferentes. Yo amo la etimología de las palabras, cuando uno se ocupa de la etimología no se llega a un campo determinado. No se llega a conocimientos sistemáticos de los cuales se podría deducir algo. Lo mismo pasa cuando se filma, tampoco se llega a un campo determinado. El director es como un detective, sabe miles de cosas pero no es un sociólogo. No hay que creer en el origen, ni en que en el origen yace el verdadero significado. Hay que concebirlo simplemente como fuente de ideas.

ENTREVISTADOR: De todas maneras me parece ver en los filmes de esta retrospectiva una coherencia interna con respecto a la relación cine-política. En los primeros filmes hay una suerte de esperanza didáctica mientras que los últimos parecieran "resignarse" a mostrar. Pregunto esto sin creerlo realmente: ¿Se pierde la fe en las posibilidades del cine?

HF: No, no creo. La diferencia reside más bien en que antes creía que uno debía tener una visión coherente del mundo y del futuro mientras que ahora creo que un texto inteligente es suficiente para representar cosas. Esto no significa representarlas de cualquier manera, siempre se induce una dirección. Claro puede haber otra interpretación, pero creo estar ofreciendo o insinuando determinadas conexiones. En películas como "La Solicitud de empleo" yo percibo que las personas se someten, como en Kafka, al jefe o a la empresa como si fuera Dios. A Kafka se le ocurrió relacionar el mundo laboral con él de la religión. En mi juventud yo sabía que esto había cambiado, pero de repente esta idea volvió a instalarse con la industria actual. En mis films ya no va a encontrar sugerencias o propuestas de cambio, pero afirmo realidades probablemente conocidas que habitualmente no se someten a un análisis profundo.

ENTREVISTADOR: De cualquier manera, eso es distinto de las aspiraciones didácticas que están presentes en un filme como "Fuego..."

HF: Si, y me alegra ver que los opositores europeos a la segunda guerra del Golfo no volvieron a caer en el error de transformar su oposición en un dogma. Estar a favor de Saddam por ejemplo, o a favor del imperialismo solamente para encontrar una unidad conceptual, que da seguridad pero que no ayuda en el análisis.

En sus últimos filmes pareciera que la fe depositada en el discurso político ha variada hacia una fe en el peso de la imagen en si misma. Muestran que el sentido político de las imágenes es más fuerte que él de los discursos.

ENTREVISTADOR: ¿Qué diferencias encuentra entre el trabajo en soporte fílmico o en video?.

HF: En proyectos como "La Solicitud" o "Creadores...", yo no puedo saber qué voy a grabar un día determinado, ya que los protagonistas mismos del filme no lo saben. De ahí se desprende una relación muy alta entre las horas grabadas y el material que se utiliza finalmente. Esto esta relacionado con la enorme cantidad de representaciones existentes, hay que buscar mucho antes de encontrar una secuencia adecuada, así como el pescador tiene que tener tiempo y paciencia para pescar en un mar vaciado.

En general no me gusta mucho trabajar en vídeo y tengo nuevos proyectos en fílmico. El vídeo funciona bien cuando se trabaja con material informatizado que existe ya en el mismo formato.

FUENTE: www.goethe.de/buenosaires